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DAMASO ALONSO. LOS CONSEJOS DEL TÍO DÁMASO A LUIS CRISTÓBAL. SELECCION DE POEMAS ESPAÑOLES. BIOGRAFÍA CORTA DE DAMASO ALONSO. POESIA DE ESPAÑA.

Este mes hemos seleccionado un poema titulado “Los consejos del tío Dámaso a Luis Cristóbal”. Su autor es Dámaso Alonso, poeta español Premio Nacional de Literatura 1927 y Premio Miguel de Cervantes 1978.

 

LOS CONSEJOS DEL TÍO DÁMASO A LUIS CRISTÓBAL DE DAMASO ALONSO

Haz lo que tengas gana,
Cristobalillo,
lo que te dé la gana,
que es lo sencillo.

Llegaste a un mundo donde
manda la chacha,
mandan los mandamases
y hay poca lacha.

Caso nunca les hagas
a los mayores.
Los consejos de Dámaso
son los mejores.

Tira, mi niño, tira,
si te da gana,
los libros de papito
por la ventana.

Cuélgate de las lámparas y los manteles,
rompe a mamita el vaso
de los claveles.

¿Que hay pelotón de goma?
Chuta e impacta.
¡Duro con la pintura
llamada abstracta!

Rompe tazas y platos.
¡Viva el jolgorio
y las almas benditas
del purgatorio!

La mejor puntería
te la aconsejo
si es que se pone a tiro
cualquier espejo.

Aún hay más divertido:
coge chinillas,
y con un tiragomas,
¡a las bombillas!

Pero ahora se me ocurre
algo estupendo,
donde papá se encierra
vete corriendo.

¡Macho, cuántos papeles!
Tú, con cerillas,
vas y a papá le quemas
esas cosillas…

¡Verás qué cara pone!
¡Qué gracia tiene!
Anda, sin que te vea,
mira que viene.

Vamos a divertirnos
tú y yo, mi cielo.
Es un asco este mundo:
conviene que lo

pongamos boca abajo.
¡Es tan sencillo!
Vamos a hacer un mundo
nuevo, chiquillo!

 

Dámaso Alonso y Fernández de las Redondas nación en Madrid, el 22 de octubre de 1898 y murió en Madrid, el 25 de enero de 1990

Fue un literato y filólogo español, Director de la Real Academia Española, la Revista de Filología Española y miembro de la Real Academia de la Historia. Premio Nacional de Literatura 1927. Premio Miguel de Cervantes 1978.

Dámaso Alonso nació en Madrid en una familia galaico-asturiana con raíces en Ribadeo por la parte paterna (Dámaso Alonso y Alonso) y en Los Oscos por la materna (Petra Fernández de las Redondas Díaz, natural y vecina de Madrid). Vivió en su primera infancia en La Felguera (Asturias), donde su padre, Ingeniero de Minas, trabajaba, y estudió el bachillerato en Madrid, en los jesuitas de Chamartín, pasando sus vacaciones estivales en Ribadeo con frecuentes visitas a Los Oscos.

 

 

Era buen estudiante en matemáticas pero mostraba una afición por la literatura, rama por la que se decantaría luego de descubrir los textos de Rubén Darío, que coincide con la amistad que ha hecho veraneando en las Navas del Marqués con Vicente Aleixandre. Así pues, se licenciaría en Derecho y en Filosofía y Letras, por la Universidad Central de Madrid, se formó en el Centro de Estudios Históricos dirigido por Ramón Menéndez Pidal y tomó parte activa en las actividades de la Residencia de Estudiantes dirigida por el krausistaAlberto Jiménez Fraud. Allí conectó con los que sería sus compañeros de generación Federico García Lorca, Luis Buñuel, Pepín Bello, Salvador Dalí, Rafael Alberti, Luis Cernuda y Manuel Altolaguirre; también conocerá en 1917 durante su veraneo en Las Navas del Marqués al que será su gran amigo, Vicente Aleixandre, al que hizo conocer el mundo de la poesía paseando por los maravillosos pinares de este pueblo y con el que convivirá en la España franquista.

En 1929 se casó con la también escritora Eulalia Galvarriato.

 

 

Literariamente, se le considera miembro de la Generación del 27, también se le suele encuadrar dentro de la primera generación poética de la posguerra. Colaboró en la Revista de Occidente y en Los Cuatro Vientos, y reivindicó la segunda etapa, la culterana, de la poesía de Luis de Góngora elaborando para explicarla una gran teoría de la expresión poética denominada Estilística. Hizo una edición crítica de las Soledades (1927) de este poeta, acompañada de una paráfrasis explicativa del mismo. Más tarde publicaría otras ediciones y estudios sobre este autor.

Como profesor, Dámaso Alonso enseñó en Oxford dos años y luego, a partir de 1933, fue catedrático de Lengua y Literatura Españolas en la Universidad de Valencia. Con Ortega y Gasset y otros intelectuales, estuvo refugiado durante las primeras semanas de la guerra civil en la Residencia de Estudiantes, por miedo a represalias, pues sus cuñados eran conocidos simpatizantes del bando sublevado. El resto de la guerra lo pasó en Valencia, donde colaboró en la revista Hora de España. Tras la guerra civil fue depurado sin sanción y en 1941 obtuvo la cátedra de Filología Románica en la Universidad de Madrid; en esta última formó, entre otros importantes discípulos, a Fernando Lázaro Carreter. También fue profesor visitante en varias importantes universidades norteamericanas.

En 1948 fue elegido miembro de la Real Academia Española y en 1959 de la Real Academia de la Historia. Fue nombrado miembro honorario de la Academia Mexicana de la Lengua el 29 de junio de 1973. Fue director de la Real Academia Española sucediendo a Ramón Menéndez Pidal. También recibió el Premio Cervantes en 1978.

«Tenemos que trabajar todos por la unidad básica de nuestra lengua en el mundo. Tenemos que trabajar por la lengua. No movidos por un sentimiento nacionalista. Es un sentimiento de hermandad de veinte países. Nada de nacionalismos aisladores. Trabajaremos por nuestra lengua con un sentimiento de veneración y respeto como el – 6 – que suele existir alrededor de un niño al que le espera un gran destino. El destino de nuestra lengua es el de ser vínculo de hermandad, de paz y de cultura entre los cientos y cientos de millones de seres que, en proporción siempre creciente, la han de hablar en el siglo XXI y en los siglos y siglos de un larguísimo porvenir.»

Falleció en enero de 1990 en su casa de Madrid. En su funeral, su esposa recitó dos versos de Hijos de la ira:

Virgen María, Madre, /dormir quiero en tus brazos hasta que en Dios despierte.

 

 

Poesía de Dámaso Alonso.

La trascendencia de Dámaso Alonso, dentro de la cultura española, supera con facilidad los límites establecidos tradicionalmente en torno a la figura de un poeta, de un creador, ya que en el autor madrileño confluyen cualidades creativas, estéticas y existenciales de su obra poética, la dimensión de su obra filológica, crítica y estilística junto a una militancia constante, de medidas universales en defensa de nuestra lengua común. Con todo, no es posible enjuiciar la labor del escritor sin hacer una reflexión de su obra de estudioso.

No sólo por Hijos de la ira hay que considerar al escritor un poeta extraordinario. A pesar de ser llamado por Rafael Ferreres un poeta a rachas, destaca de su obra una permanente constancia. La poesía de Alonso se ha estado elaborando durante casi sesenta años si tenemos en cuenta que su primera obra Poemas puros, poemillas de ciudad comenzó a escribirse en 1918 y que su última obra publicada, Dudas y amor sobre el Ser Supremo, aparece a finales de 1985.

Se clasifica como poesía pura de inspiración juanramoniana a su libro Poemas puros, poemillas de la ciudad (1924). A partir de 1939, el gran aldabonazo de la Guerra Civil y de la no menos desesperada posguerra le conmueven profundamente y publica Oscura noticia, el título de la cual procede de San Juan de la Cruz -«La noticia que te infunde Dios, es oscura»- y su obra más importante, Hijos de la ira (1944; segunda edición corregida y aumentada en 1946) donde, inspirándose en el procedimiento estilístico del paralelismo progresivo presente en la poesía bíblica de los salmos penitenciales y en la filosofía existencialista de posguerra, expresa una visión desgarrada y sombría de la condición humana, utilizando largos versículos y un lenguaje violento que da cabida al léxico vulgar y malsonante. Acusa, maldice y protesta el grotesco espectáculo del mundo, inmerso entonces en una terrible guerra global.

Siguieron a esta obra señera, que inaugura e inspira la llamada Poesía desarraigada (junto a Sombra del paraíso de su amigo Vicente Aleixandre), Hombre y Dios (1955), un lírico libro de poesía desarraigada de muy personal religiosidad. Se deja notar una impronta existencialista y es visible la influencia de James Joyce, cuya novela Retrato del artista adolescente había traducido Alonso bajo el anagramático seudónimo de Alfonso Donado en 1926. En esta temática religiosa su última incursión es Duda y amor sobre el Ser Supremo (1985).

 

 

El Dámaso Alonso editor y filólogo.

A esta etapa corresponde también su importante labor filológica, fundamentalmente dentro del campo de la estilística, representada por los siguientes estudios: La poesía de San Juan de la Cruz (1942), Poesía española: Ensayo de métodos y límites estilísticos (1950) y Estudios y ensayos gongorinos (1955). Sus obras completas han sido editadas en diez tomos por la Editorial Gredos.

En 1957 publicó Notas gallego-asturianas de los tres Oscos, un estudio lingüístico sobre el gallego asturiano hablado en la comarca nativa de su madre. En 1969 volvió sobre el tema de la fala de los Oscos en Narraciones orales gallego-asturianas (San Martín de Oscos): I. Recuerdos de niñez y mocedad, publicadas en Cuadernos de Estudios Gallegos, a las que siguió una segunda parte en 1977, Narraciones orales en el gallego-asturiano de los Oscos. Relatos, fórmulas curativas y ensalmos de Carmen de Freixe (San Martín de Oscos), trabajo incluido en el volumen homenaje dedicado por la Universidad de Oviedo a su discípulo Emilio Alarcos Llorach.

Fundó la colección Biblioteca Románica Hispánica dentro de la Editorial Gredos y fue director de la Revista de Filología Española. Como director de la Real Academia Española de la Lengua procuró unir en un trabajo común a las restantes academias americanas de la lengua, a fin de evitar o retrasar la temida fragmentación lingüística del idioma. Su amplísima biblioteca especializada fue donada a su muerte a la Real Academia Española (RAE).

 

 

Obras de Dámaso Alonso.

  • Poemas puros. Poemillas de la ciudad, M., Galatea, 1921.

  • El viento y el verso, M., Sí. Boletín Bello Español del Andaluz Universal, 1925.

  • Hijos de la ira. Diario íntimo, M., Revista de Occidente, 1944 (2.ª edic. ampliada, Bs. As., Espasa-Calpe, 1946).

  • Oscura noticia, M., Col. Adonais, 1944.

  • Hombre y Dios, Málaga, El Arroyo de los Ángeles, 1955.

  • Tres sonetos sobre la lengua castellana, M., Gredos, 1958.

  • Poemas escogidos, M., Gredos, 1969 (Contiene poemas no recogidos en libro).

  • Antología poética. Esplugas de Llobregat: Plaza & Janés, 1980.

  • Gozos de la vista. Poemas puros. Poemillas de la ciudad. Otros poemas, M., Espasa-Calpe, 1981.

  • Antología de nuestro monstruoso mundo. Duda y amor sobre el Ser Supremo, M., Cátedra, 1985.

  • Aquel día en Jerusalén: auto de la Pasión, para emisión radiofónica: (en un prólogo y tres cuadros). Madrid: Cóndor, 1986.

  • Álbum. Versos de juventud, B., Tusquets, 1993 (Edición de Alejandro Duque Amusco y María-Jesús Velo. Con Vicente Aleixandre y otros).

  • Verso y prosa literaria, Madrid, Gredos, 1993 (Obras completas, volumen X).

  • Antología poética. Madrid: Alianza Editorial, 1989.

  • Antología personal. Madrid: Visor Libros, 2001.

  • A un río le llamaban Dámaso: antología poética. Madrid: Vitruvio, 2002.

 

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GERARDO DIEGO. PRIMAVERA. AZUCENAS EN CAMISA. SELECCION DE POEMAS ESPAÑOLES. BIOGRAFÍA CORTA DE GERARDO DIEGO. POESIA DE ESPAÑA.

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Este mes hemos seleccionado los Poemas “Primavera” y “Azucenas en camisa” del poeta español Gerardo Diego, que en 1925 fue Premio Nacional de Literatura y en 1979  se le concedió el Premio Cervantes. Está encuadrado en la Generación del 27.

 

Primavera de Gerardo Diego

A Melchor Fernández Almagro.

Los días niños cantan en mi ventana
Las casas son todas de papel
y van y viven las golondrinas
doblando y desdoblando esquinas

Violadores de rosas
Gozadores perpetuos del marfil de las cosas
Ya tenéis aquí el nido
que en la más ardua grúa se os ha construido

Y desde él cantaréis todos
en las manos del viento
Mi vida es un limón
pero no es amarilla mi canción

Limones y planetas
en las ramas del sol
cuántas veces cobijasteis
la sombra verde de mi amor
la sombra verde de mi amor

La primavera nace
y en su cuerpo de luz la lluvia pace
El arco iris brota de la cárcel

Y sobre los tejados
mi mano blanca es un hotel
para palomas de mi cielo infiel

 

Azucenas en camisa de Gerardo Diego

A Fernando Villalón

Venid a oír de rosas y azucenas
la alborotada esbelta risa
Venid a ver las rosas sin cadenas
las azucenas en camisa

Venid las amazonas del instinto
los caballeros sin espuelas
aquí al jardín injerto en laberinto
de girasoles y de bielas

Una música en níquel sustentada
cabellos curvos peina urgente
y hay sólo una mejilla acelerada
y una oropéndola que miente

Agria sazón la del febril minuto
todo picado de favores
cuando al jazmín le recomienda el luto
un ruiseñor de ruiseñores

Cuando el que vuelve de silbar a solas
el vals de «Ya no más Me muero»
comienza a perseguir por las corolas
la certidumbre del sombrero

No amigos míos Vuelva la armonía
y el bienestar de los claveles
Mi corazón amigos fue algún día
tierno galope de corceles

Quiero vivir La vida es nuevo estilo
grifo de amor grifo de llanto
Girafa del vivir Tu cuello en vilo
yo te estimulo y te levanto

Pasad jinetes leves de la aurora
hacia un oeste de violetas
Lejos de mí la trompa engañadora
y al ralantí vuestras corvetas

Toman las nubes a extremar sus bordes
más cada día decisivos
Y a su contacto puéblense de acordes
los dulces nervios electivos

Rozan mis manos dádivas agudas
lunas calientes y dichosas
Sabed que desde hoy andan desnudas
las azucenas y las rosas

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Gerardo Diego Cendoya nació en Santander, Cantabria, el 3 de octubre de 1896 y murió en Madrid, 8 de julio de 1987.

Fue un poeta y escritor español perteneciente a la llamada Generación del 27.

Fue alumno de la Universidad de Deusto donde estudió la carrera de Filosofía y Letras, y donde conoció a quien sería después un amigo esencial en su vida literaria, Juan Larrea. Finalizada la carrera, se doctoró en Madrid. Desde 1920 fue catedrático de Lengua y Literatura en institutos de Soria, Gijón, Santander y Madrid. En Santander dirigió dos de las más importantes revistas del 27, Lola y Carmen. Fue uno de los principales seguidores de la vanguardia poética española, y en concreto del ultraísmo y del creacionismo.

En 1925 obtuvo el Premio Nacional de Literatura.

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Elaboró las dos versiones de la famosa Antología de poesía que dio a conocer a los autores de la Generación del 27. Como profesor, dio cursos y conferencias por todo el mundo. Fue además crítico literario, musical y taurino y columnista en varios periódicos. Se casó en el año 1934, y al año siguiente se traslada como catedrático al Instituto de Santander.

Su tarea poética se sigue completando con sus estudios sobre diferentes temas, aspectos y autores de la literatura española, con su labor de conferenciante y su destacada crítica musical, realizada desde diferentes periódicos.

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La Guerra Civil estalla cuando se halla de vacaciones en Sentaraille (Francia). A diferencia de gran parte de sus compañeros, Gerardo Diego tomó partido por el bando sublevado y permaneció, por tanto, en España al finalizar la misma. Finalizada la contienda, se traslada al Instituto Beatriz Galindo de Madrid, en el que permanecería hasta su jubilación. Durante la guerra y la posguerra, son además frecuentes en la obra de Diego los poemas políticos en defensa de los sublevados.

Desde 1947 fue miembro de la Real Academia Española. En 1956 obtiene el Premio Nacional “José Antonio Primo de Rivera” por su obra “Paisaje con Figuras”. En 1979, se le concedió el Premio Cervantes, el cual curiosamente resultó ser la única vez en que se premió a dos personas en un mismo año (el otro premiado fue el argentino Jorge Luis Borges).

Murió el 8 de julio de 1987 en Madrid a los 90 años.

Poética

Representó el ideal del 27 al alternar con maestría la poesía tradicional y la vanguardista, de la que se convirtió en uno de los máximos exponentes durante la década de los años veinte. Su obra poética sigue, pues, estas dos líneas.

Es de destacar la influencia de Gerardo Diego en otras figuras de relevancia tanto en el ámbito nacional como regional. Destaca entre sus seguidores la poeta cántabra Matilde Camus, de la que fue profesor en el Instituto de Santa Clara en Santander. Gerardo Diego envió en 1969 una poesía cuyo título es Canción de corro para el prólogo del primer libro de Matilde Camus titulado Voces y que fue dado a conocer en el Ateneo de Madrid. Asimismo, pronto se publicará la correspondencia que mantuvo con Matilde Camus.

Su poesía tradicional comprende poemas de corte tradicional y clasicista, donde recurre con frecuencia al romance, a la décima y al soneto. Los temas son muy variados: el paisaje, la religión, la música, los toros, el amor, etc. Es suyo el considerado por muchos el mejor soneto de la literatura española, El ciprés de Silos, así como de otros poemas importantes como Nocturno, Las tres hermanas o La despedida.

Su inclinación por el nuevo arte de vanguardia le lleva a iniciarse primero en el creacionismo. La falta de signos de puntuación, la disposición de los versos, los temas intrascendentes y las extraordinarias imágenes caracterizan esta poesía.

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Obras poéticas

  • El romancero de la novia, Santander, Imp. J. Pérez, 1920.

  • Imagen. Poemas (1918–1921), M., Gráfica de Ambos Mundos, 1922.

  • Soria. Galería de estampas y efusiones, Valladolid, Libros para amigos, 1923.

  • Manual de espumas, M., Cuadernos Literarios (La Lectura), 1924.

  • Versos humanos, M., Renacimiento, 1925 (Premio Nacional de Literatura 1924-1925).

  • Viacrucis, Santander, Talleres Aldus, 1931.

  • Fábula de Equis y Zeda, México, Alcancía, 1932.

  • Poemas adrede, México, Alcancía, 1932.

  • Ángeles de Compostela, M., Patria, 1940 (nueva versión completa: M., Giner, 1961).

  • Alondra de verdad, M., Escorial, 1941.

  • Primera antología de sus versos, M., Espasa-Calpe, 1941.

  • Romances (1918–1941), M., Patria, 1941.

  • Poemas adrede, M., Col. Adonais, 1943 (Edición completa).

  • La sorpresa, M., CSIC, 1944.

  • Hasta siempre, M., Mensajes, 1948.

  • La luna en el desierto, Santander, Vda F. Fons, 1949.

  • Limbo, Las Palmas de Gran Canaria, El Arca, 1951.

  • Visitación de Gabriel Miró, Alicante, 1951.

  • Dos poemas (Versos divinos), Melilla, 1952.

  • Biografía incompleta, M., Cultura Hispánica, 1953 (Ilustraciones de José Caballero. 2ª edición con nuevos poemas: M., Cultura Hispánica, 1967).

  • Segundo sueño (Homenaje a Sor Juana Inés de la Cruz), Santander, Col. Tito Hombre, 1953 (Xilografías de Joaquín de la Puente).

  • Variación, M., Neblí, 1954.

  • Amazona, M., Ágora, 1956.

  • Égloga a Antonio Bienvenida, Santander, Ateneo, 1956.

  • Paisaje con figuras, Palma de Mallorca, Papeles de Sons Armadans, 1956 (Premio Nacional de Literatura).

  • Amor solo, M., Espasa-Calpe, 1958 (Premio Ciudad de Barcelona 1952).

  • Canciones a Violante, M., Punta Europa, 1959.

  • Glosa a Villamediana, M., Palabra y Tiempo, 1961.

  • La rama, Santander, La isla de los ratones, 1961.

  • Mi Santander, mi cuna, mi palabra, Santander, Diputación, 1961.

  • Sonetos a Violante, Sevilla, La Muestra, 1962.

  • La suerte o la muerte. Poema del toreo, M., Taurus, 1963.

  • Nocturnos de Chopin, M., Bullón, 1963.

  • El jándalo (Sevilla y Cádiz), M., Taurus, 1964.

  • Poesía amorosa 1918–1961, B., Plaza y Janés, 1965.

  • El Cordobés dilucidado y vuelta del peregrino, M., Revista de Occidente, 1966.

  • Odas morales, Málaga, Librería Anticuaria El Guadalhorce, 1966.

  • Variación 2, Santander, Clásicos de Todos los Años, 1966.

  • Segunda antología de sus versos (1941–1967), M., Espasa-Calpe, 1967.

  • La fundación del querer, Santander, La isla de los ratones, 1970.

  • Versos divinos, M., Alforjas para la poesía española (Fundación Conrado Blanco), 1971.

  • Cementerio civil, B., Plaza y Janés, 1972.

  • Carmen jubilar, Salamanca, Álamo, 1975.

  • Cometa errante, B., Plaza y Janés, 1985.

  • Decir de La Rioja, Biblioteca Gonzalo de Berceo.

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ANGELES MORA. POÉTICA. ELEGÍA Y POSTAL. SELECCION DE POEMAS ESPAÑOLES. BIOGRAFÍA CORTA DE ANGELES MORA. POESIA DE ESPAÑA.

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Este mes hemos seleccionado dos poemas cortos titulados “poética” y “elegía y postal” de la autora andaluza Angeles Mora, galardonada con el Premio Nacional de Poesía en 2016.

 

Elegía y postal. Angeles Mora.

No es fácil cambiar de casa,
de costumbres, de amigos,
de lunes, de balcón.
Pequeños ritos que nos fueron
haciendo como somos, nuestra vieja
taberna, cerveza
para dos.
Hay cosas que no arrastra el equipaje:
el cielo que levanta una persiana,
el olor a tabaco de un deseo,
los caminos trillados de nuestro corazón.
No es fácil deshacer las maletas un día
en otra lluvia,
cambiar sin más de luna,
de niebla, de periódico, de voces,
de ascensor.
Y salir a una calle que nunca has presentido,
con otros gorriones que ya
no te preguntan, otros gatos
que no saben tu nombre, otros besos
que no te ven venir.
No, no es fácil cambiar ahora de llaves.

Y mucho menos fácil,
ya sabes,
cambiar de amor.

 

Poética. Angeles Mora.

Yo sé que estoy aquí

para escribir mi vida.

Que vine poco a poco

hasta esta silla.

Y no quiero engañarme.

Sé que voy a contártela

y que será mentira:

Sobre la mesa sucia

una gota de tinta.

 

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Ángeles Mora Fragoso nació en Rute, Córdoba, en 1952.

Es una poetisa y escritora española. En 2016 obtuvo dos importantes reconocimientos: el Premio Nacional de la Crítica en Poesía y el Premio Nacional de Poesía de España. Desde 2003, es académica electa de la Academia de Buenas Letras de Granada.

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Biografía

Ángeles Mora es licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de Granada. Es presidenta de la Asociación de Mujer y Literatura Verso libre, y miembro de la Academia de Buenas Letras de Granada. Máster en “Metodología de la Enseñanza del Español como Lengua Extranjera” por la Universidad de Granada, ha sido profesora de Lengua y Literatura Española en el Centro de Lenguas Modernas de la Universidad granadina. También ha colaborado en el periódico Granada Hoy. Estuvo casada con el profesor Juan Carlos Rodríguez y es madre de tres hijos.

 

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Trayectoria poética

Su primer libro publicado fue Pensando que el camino iba derecho (1982), con un título tomado de un verso de Garcilaso de la Vega. Aunque, en realidad, los poemas de su libro Caligrafía de ayer (2000) son anteriores. Obtuvo el premio «Ciudad de Melilla» con su libro Contradicciones, pájaros en 2001. Antes, la autora había efectuado una primera recapitulación literaria en La guerra de los treinta años (1990), que obtuvo en su momento el premio «Rafael Alberti».

La canción del olvido (1985), La dama errante (1990) y Cámara subjetiva (1996) son otros títulos de la autora. Las recopilaciones de su obra, como Antología poética (1982-1995) (1995), en edición de Luis Muñoz, y ¿Las mujeres son mágicas? (2000), introducida por Miguel Ángel García, son obras de importancia.

En 2016 publicó Ficciones para una autobiografía (Bartleby Editores), obra por la que obtuvo dos importantes premios. Por un lado fue galardonada con el premio Nacional de la Crítica en el mes de abril; por otro, recibió el premio Nacional de Poesía, en el mes de noviembre de 2016.

 

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Poesía

  • Pensando que el camino iba derecho, Granada, Diputación («Genil»), 1982.

  • La canción del olvido, Granada, Diputación («Libros de Bolsillo»), 1985.

  • La guerra de los treinta años, Cádiz, Caja de Ahorros de Cádiz, 1990.

  • La dama errante, Granada, La General («Colección Literaria»), 1990.

  • Cámara subjetiva, Palma de Mallorca, Monograma («El Cantor»), 1996.

  • Caligrafía de ayer, Rute, Ánfora Nova, 2000.

  • Contradicciones, pájaros, Madrid, Visor, 2001. Traducción al italiano: Contraddizioni, ucelli, Alessandria, Edizioni dell’Orso, 2005.

  • La guerra de los treinta años, Granada, I&CILe («Colección Messidor»), 1, 2005.

  • Bajo la alfombra, Madrid, Visor, 2008.

  • Ficciones para una autobiografía, Madrid, Bartleby, 2016.

Antologías poéticas

  • Antología poética (1982-1995), edición de Luis Muñoz, Granada, Diputación («Maillot Amarillo»), 1995.

  • ¿Las mujeres son mágicas?, prólogo de Miguel Ángel García, Lucena, Ayuntamiento («Cuatro Estaciones»), 2000.

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BASILIO FERNÁNDEZ LÓPEZ. POEMAS ESCOGIDOS. SELECCION DE POEMAS ESPAÑOLES. BIOGRAFÍA CORTA DE JOSÉ DE ESPRONCEDA. POESIA DE ESPAÑA.

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Este mes hemos seleccionado cuatro poemas cortos Basilio Fernández López, galardonado en 1992 con el Premio Nacional de Literatura, en la especialidad de Poesía.

 

«PEPITA DE FRUTA»

Limpio silencio madruga

en la clausura del lirio

Luz absorta del martirio

imposible de la oruga

Publicidad de la fuga

que perenne y misteriosa

despeina la crin airosa

y da en tesoros de franja

la viudez de la naranja

y la ausencia de la rosa.

 

«LIMBO»

Mira los trenes de harina

en tus viaductos de monja

Negros túneles de esponja

te horadan a tinta china

Ya el aire se subordina

a tus rodillas Ya goza

carne sin venas Carroza

de la nieve incorregible

que anuncia el saldo increíble

de tus idilios de loza.

 

«SONETO A FRAY LUIS»

Detente, noche, sueño, en el sistema

planetario y agrícola del cielo.

Que no profane el pájaro en su vuelo

la cúspide nevada del esquema.

Cese el mudo torneo de los vientos,

sonámbulos raptores de las rosas,

en caballos inmóviles, de airosas

crines peinadas en los firmamentos.

Y tú danos el norte de tus huellas

que en fuga vertical a las estrellas

ascienden en la luz de cada día:

Tu voz será el cantar de los cantares,

tu viacrucis, vía láctea de los mares,

tu raíz, chorro frío, vena fría.

 

 

«TRÁNSITO»

Déjame apacentar tu caricia de puente

en el tanto por ciento de serrín de la brisa

y en espejo descalzo y reconstituyente

tu sueño de recambio hilará mi sonrisa

Una espuma de tiempo se ol

vida en tus cabellos

y la pierna sumisa en

eclipses privados

escancia en litoral de ceniza mis cuellos

sobre el agua madura de los días delgados

Espérame entre dientes y torres de avenidas

para los viajes de ida y vuelta de tus huellas

No traiciones mis manos —aves adormecidas—

por el sol hecho añicos de este maná de estrellas.

 

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Basilio Fernández López, poeta español que nació en Valverdín (Cármenes, León) en 1909, y falleció en Gijón (Asturias) en 1987. Publicó en vida tan solo cinco poemas, todos ellos en su época juvenil. Dedicado a ocupaciones comerciales, mantuvo en secreto su obra literaria, que se dio a conocer póstumamente, en 1991. Fue galardonada en 1992 con el Premio Nacional de Literatura, en la especialidad de Poesía, del Ministerio de Cultura. Era la primera vez que se otorgaba a un autor ya fallecido.

Biografía

Basilio Fernández nació el 28 de julio de 1909 en Valverdín, una aldea del municipio de Cármenes (León). Su padre, que se había dedicado a los negocios de arriería, residía ya en esa época en Gijón, donde tenía un almacén de vinos y coloniales. Era el menor de cinco hermanos varones, de uno de los cuales se conserva también obra literaria.

Estudió en la Escuela de Comercio, la Academia Jovellanos y después en el Instituto Jovellanos. Fue allí compañero y amigo del también poeta Luis Álvarez Piñer y discípulo de Gerardo Diego. A través de él entró en contacto con los nuevos movimientos poéticos y con los autores de la Generación del 27.

Estudió Derecho primero en Oviedo (1926-29) y después en Madrid (1929-30). En Oviedo entabló amistad con Gonzalo Torrenter Ballester, compañero suyo de estudios. En Madrid mantuvo también alguna relación con los círculos de la Revista de Occidente.

De 1927 son los primeros poemas suyos que se conocen, escritos bajo la influencia del creacionismo, un movimiento de vanguardia promovido, inicialmente desde París, por el poeta chileno Vicente Huidobro, y al que se adhieren en España Gerardo Diego y Juan Larrea. En el número 5 de la revista literaria Carmen, dirigida por Gerardo Diego y cuyo secretario era Luis Álvarez Piñer, apareció en 1928 Nuca sola, un grupo de tres poemas que constituye su primera publicación. César González-Ruano reprodujo dos de ellos en su Antología de poetas españoles contemporáneos en lengua castellana (1946) con la siguiente nota: “En este poeta, no sabemos si perdido, se advierte la evolución del creacionismo a lo Huidobro, Larrea y Diego al clasicismo vivo y un tanto gongorino.” En el número 6 de la revista literaria Meseta, de Valladolid, una de las más importantes de la Generación del 27, apareció también, ese mismo año, su poema “Globo”.

 

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Viajó a Italia, a Perugia, en 1929. Allí conoció al escritor panameño Rogelio Sinán, al fotógrafo colombiano Luis B. Ramos y al escritor inglés Basil Bunting, discípulo literario y secretario, en esa época, del poeta americano Ezra Pound.

Después de dar por terminada la carrera de Derecho, volvió a Gijón y comenzó a trabajar en el negocio familiar. En 1932 recibió una carta de Basil Bunting, que le propuso publicar algún poema. Apareció así en el suplemento literario del periódico Il Mare de Rapallo (Liguria) “Hombre erguido”, el último poema que publicó en vida. Ese mismo año o en 1933 inició una recopilación de su poesía en un cuaderno titulado Solitude, optional april, en que trabajó con continuidad hasta 1937.

Fue incorporado en Asturias al ejército de la República al producirse la rebelión militar en 1936. En la batalla de Santander se entregó, al parecer voluntariamente. Rehabilitado, se incorporó al ejército de Franco con el grado de alférez provisional y finalizó la guerra en Cataluña.

Durante los primeros años de posguerra alternó las estancias en Gijón y en Barcelona, donde trabajaba como representante comercial de alimentación. En 1949, al morir su padre, se hace cargo del negocio familiar, en sociedad con uno de sus hermanos, y ese fue su medio de vida hasta su jubilación.

 

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Su obra de los años 40 y 50 es más abundante, pero se conserva de forma bastante dispersa, en forma de borradores y poemas sueltos. Los únicos contactos suyos que se conocen con medios literarios después de la Guerra Civil son los encuentros y la correspondencia, muy esporádica, con Gerardo Diego, y algún contacto epistolar, a partir de 1974 con Gonzalo Torrente Ballester. No hay constancia de que haya mostrado sus poemas a ninguna persona.

Entre 1964 y 1977 hay un largo período del que se conserva solo un poema. De 1977 existe un breve poemario titulado Hay un mayo cualquiera, al que sigue, al menos aparentemente, una nueva interrupción en su obra. En ese poemario hay una influencia muy significativa del poeta inglés T. S. Eliot. En esa época lee también con interés a los surrealistas franceses, a Lezama Lima, Octavio Paz y Fernando Pessoa. Le interesan mucho la música de jazz y la pintura.

A principios de los años 80, coincidiendo con la época en que cierra el negocio familiar y se jubila, se produce un notable cambio en su poesía, reflejado en los dos manuscritos que conservaba de esa época, escritos en su mayor parte en 1982-83: un cuaderno de trabajo sin título, con dibujos anotaciones y borradores de poemas, y otro cuaderno, con el título de Raudos contornos en que el silencio persevera, en que, al parecer, fue pasando a limpio borradores del cuaderno de trabajo que después eliminaba. Se trata de una poesía escrita con un tono gris y deslavazado, cuyo tema es una forma peculiar de desaliento y quiebra interior.

Falleció repentinamente, el 18 de abril de 1987.

En 1991 se publicó póstumamente su poesía en edición de su sobrino, Emiliano Fernández. En 1992 fue galardonada por el Ministerio de Cultura con el Premio Nacional de Literatura en la modalidad de Poesía. Era la primera vez que se otorgaba a un autor fallecido. En 2015 se ha publicado su poesía completa, que incluye 36 textos inéditos.

 

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Obra

Su Poesía completa aparece dividida en nueve secciones, que organizan una obra en su mayoría dispersa, y no siempre pueden ser considerados, por tanto, como poemarios, en sentido estricto:

  • Primeros poemas. Comprende 19 poemas de carácter creacionista, entre los que figuran los cuatro primeros que publicó. Aparte de estos, todos los demás proceden del archivo particular de Gerardo Diego y fueron escritos entre 1927 y 1929.

  • Cinco poemas para convalecientes. Se trata de una plaquette de cinco poemas, escritos en 1929. Son los primeros poemas de los que conservó copia y señalan una transición hacia una poesía más emotiva.

  • Solitude, optional april. Comprende 31 poemas que fechó entre 1929 y 1937. A ellos se han agregado cuatro poemas de esa época que no había conservado, pero de los que poseía una copia Gerardo Diego. Recogen una obra en evolución, casi siempre en verso libre y que opta por el poema largo y discursivo.

  • Canciones a María Luisa. Incluye tres sonetos y cuatro canciones de tono menor y carácter clasicista, fechados presumiblemente entre 1940 y 1943.

  • “Ese celado impulso” y otros poemas. Recoge un amplio grupo de textos, en estado muy diverso, que va de los poemas acabados a largos borradores sin terminar, escritos ente 1939 y 1950. Aparece en ellos una transición, muy característica de la época, del clasicismo expresivo a un tono neorromántico y existencial.

  • Mano sin rosas. Esta breve sección recoge siete poemas y dos borradores escritos entre 1957 y 1969. Corresponde a la época en que su obra se reduce, hasta casi desaparecer, e inicia, sin embargo, una nueva dirección literaria hacia la sobriedad y la melancolía.

  • Hay un mayo cualquiera. Es una plaquette de cuatro poemas, fechada en 1977, en que culmina y, a la vez, se cierra esta fase de su obra, contemplativa y austera.

  • Raudos contornos donde el silencio persevera (1 y 2). Recoge, por un lado, los textos pasados a limpio y, por otro, lo que queda del primitivo cuaderno de borradores (incluyendo anotaciones sueltas y algunos dibujos). Se trata de una obra inacabada en que el autor explora las posibilidades del texto continuo y emprende una muy personal revisión de su obra y de sus experiencias vitales. Es su poemario más extenso, iniciado probablemente en 1981 y se trata de la parte más original, pero también más discutida, de su obra.

  • Últimos poemas. Concluye su obra con cuatro poemas y dos borradores, escritos en sus últimos años, que muestran un retorno a una técnica poética más tradicional en su obra.

Bibliografía

Libros

  • Poemas 1927-1987, Gijón: Llibros del Pexe, 1991

  • Poemas 1927-1987, 2ª ed., Gijón: Llibros del Pexe, 1992

  • Antología poética, León: Diario de León, 2007

  • Antología 1927-1987, Gijón: Trea, 2009

  • Poesía completa (1927-1987), Gijón: Impronta, 2015

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JOSÉ DE ESPRONCEDA. CANCIÓN DE LA MUERTE. SELECCION DE POEMAS ESPAÑOLES. BIOGRAFÍA CORTA DE JOSÉ DE ESPRONCEDA. POESIA DE ESPAÑA.

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Este mes hemos seleccionado  Canción de la Muerte, un poema del famoso autor del Romanticismo en España.

 

JOSÉ DE ESPRONCEDA. CANCIÓN DE LA MUERTE.

Débil mortal no te asuste
mi oscuridad ni mi nombre;
en mi seno encuentra el hombre
un término a su pesar.
Yo, compasiva, te ofrezco
lejos del mundo un asilo,
donde a mi sombra tranquilo
para siempre duerma en paz.

Isla yo soy del reposo
en medio el mar de la vida,
y el marinero allí olvida
la tormenta que pasó;
allí convidan al sueño
aguas puras sin murmullo,
allí se duerme al arrullo
de una brisa sin rumor.

Soy melancólico sauce
que su ramaje doliente
inclina sobre la frente
que arrugara el padecer,
y aduerme al hombre, y sus sienes
con fresco jugo rocía
mientras el ala sombría
bate el olvido sobre él.

Soy la virgen misteriosa
de los últimos amores,
y ofrezco un lecho de flores,
sin espina ni dolor,
y amante doy mi cariño
sin vanidad ni falsía;
no doy placer ni alegría,
más es eterno mi amor.

En mi la ciencia enmudece,
en mi concluye la duda
y árida, clara, desnuda,
enseño yo la verdad;
y de la vida y la muerte
al sabio muestro el arcano
cuando al fin abre mi mano
la puerta a la eternidad.

Ven y tu ardiente cabeza
entre mis manos reposa;
tu sueño, madre amorosa;
eterno regalaré;
ven y yace para siempre
en blanca cama mullida,
donde el silencio convida
al reposo y al no ser.

Deja que inquieten al hombre
que loco al mundo se lanza;
mentiras de la esperanza,
recuerdos del bien que huyó;
mentiras son sus amores,
mentiras son sus victorias,
y son mentiras sus glorias,
y mentira su ilusión.

Cierre mi mano piadosa
tus ojos al blanco sueño,
y empape suave beleño
tus lágrimas de dolor.
Yo calmaré tu quebranto
y tus dolientes gemidos,
apagando los latidos
de tu herido corazón.

José de Espronceda. Romanticismo español.

>> Para leer la biografía de José de Espronceda, en otra entrada del blog, pinchar aquí  <<

 

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LOPE DE VEGA. LA NIÑA A QUIEN DIJO EL ÁNGEL. POEMAS ESCOGIDOS. OBRAS Y BIOGRAFIA. POESIA ESPAÑOLA.

LOPE DE VEGA. LA NIÑA A QUIEN DIJO EL ÁNGEL.

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Esta semana, como inicio del año 2014, seleccionamos a uno de los poetas y dramaturgos más importantes y brillantes del llamado Siglo de Oro español: Lope de Vega.

Su poema La niña a quien dijo el Ángel es un poema dedicado al nacimiento del niño Jesús.

Lope de Vega es uno de los grandes autores de la literatura española de todos los tiempos, adjuntamos un pdf ilustrado con imágenes con su biografía.

La Niña a quien dijo el Ángel.

La Niña a quien dijo el Ángel
que estaba de gracia llena,
cuando de ser de Dios madre
le trujo tan altas nuevas,

ya le mira en un pesebre,
llorando lágrimas tiernas,
que obligándose a ser hombre,
también se obliga a sus penas.

¿Qué tenéis, dulce Jesús?,
le dice la Niña bella;
¿tan presto sentís mis ojos
el dolor de mi pobreza?

Yo no tengo otros palacios
en que recibiros pueda,
sino mis brazos y pechos,
que os regalan y sustentan.

No puedo más, amor mío,
porque si yo más pudiera,
vos sabéis que vuestros cielos
envidiaran mi riqueza.

El niño recién nacido
no mueve la pura lengua,
aunque es la sabiduría
de su eterno Padre inmensa.

Mas revelándole al alma
de la Virgen la respuesta,
cubrió de sueño en sus brazos
blandamente sus estrellas.

Ella entonces desatando
la voz regalada y tierna,
así tuvo a su armonía
la de los cielos suspensa.

Pues andáis en las palmas,
Ángeles santos,
que se duerme mi niño,
tened los ramos.
Palmas de Belén
que mueven airados
los furiosos vientos
que suenan tanto.
No le hagáis ruido,
corred más paso,
que se duerme mi niño,
tened los ramos.

El niño divino,
que está cansado
de llorar en la tierra
por su descanso,
sosegar quiere un poco
del tierno llanto,
que se duerme mi niño,
tened los ramos.
Rigurosos yelos
le están cercando,
ya veis que no tengo
con qué guardarlo.

Ángeles divinos
que vais volando,
que se duerme mi niño,
tened los ramos.

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Descargar aquí la BIOGRAFÍA DE LOPE DE VEGA en pdf

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FRANCISCO DE QUEVEDO. DOS POESÍAS ESCOGIDAS. SELECCION DE POESÍA ESPAÑOLA. BIOGRAFÍA BREVE DE QUEVEDO. SUS OBRAS.

Quevedo. Dos poemas escogidos:

Quevedo fue un escritor español del Siglo de Oro. Uno de los autores más destacados de la historia de la literatura española y es especialmente conocido por su obra poética.

Hemos seleccionado dos de sus poemas más conocidos.

POEMAS DE QUEVEDO.

FRANCISCO DE QUEVEDO.


A un hombre de gran nariz:

Érase un hombre a una nariz pegado,
Érase una nariz superlativa,
Érase una alquitara medio viva,
Érase un peje espada mal barbado;

Era un reloj de sol mal encarado.
Érase un elefante boca arriba,
Érase una nariz sayón y escriba,
Un Ovidio Nasón mal narigado.

Érase el espolón de una galera,
Érase una pirámide de Egito,
Los doce tribus de narices era;

Érase un naricísimo infinito,
Frisón archinariz, caratulera,
Sabañón garrafal morado y frito.

SONETO A LUIS DE GÓNGORA:

Yo te untaré mis obras con tocino
porque no me las muerdas, Gongorilla,
perro de los ingenios de Castilla,
docto en pullas, cual mozo de camino;

apenas hombre, sacerdote indino,
que aprendiste sin cristus la cartilla;
chocarrero de Córdoba y Sevilla,
y en la Corte bufón a lo divino.

¿Por qué censuras tú la lengua griega
siendo sólo rabí de la judía,
cosa que tu nariz aun no lo niega?

No escribas versos más, por vida mía;
aunque aquesto de escribas se te pega,
por tener de sayón la rebeldía.

FRANCISCO DE QUEVEDO.

BIOGRAFÍA DE FRANCISCO DE QUEVEDO:

Francisco Gómez de Quevedo Villegas y Santibáñez Cevallos, conocido como Francisco de Quevedo nació en Madrid el 14 de septiembre de 1580 y murió el 8 de septiembre de 1645 en Villanueva de los infantes.

Fue un escritor español del Siglo de Oro. Se trata de uno de los autores más destacados de la historia de la literatura española y es especialmente conocido por su obra poética, aunque también escribió obras narrativas y obras dramáticas.

Ostentó los títulos de señor de La Torre de Juan Abad y caballero de la Orden de Santiago.

Biografía:

Pertenece a una familia de hidalgos provenientes de la aldea de Vejorís, en la montaña de Cantabria.

Fue bautizado en la parroquia de San Ginés el 26 de septiembre de 1580.

Su infancia transcurrió en la Villa y Corte, rodeado de nobles y potentados, ya que sus padres desempeñaban altos cargos en Palacio. Su madre era dama de la reina, y su padre era el secretario de la hermana del rey Felipe II, María de Austria.

Huérfano a los seis años, pasó a estudiar en el Colegio Imperial de la Compañía de Jesús, en lo que hoy es el Instituto de San Isidro de Madrid.

Estudió Teología en Alcalá, sin llegar a ordenarse, y lenguas antiguas y modernas.

Durante la estancia de la Corte en Valladolid parece ser que circularon los primeros poemas de Quevedo, que imitaban o parodiaban los de Luis de Góngora bajo seudónimo (Miguel de Musa) o no, y el poeta cordobés detectó con rapidez al joven que minaba su reputación y ganaba fama a su costa, de forma que decidió atacarlo con una serie de poemas; Quevedo le contestó y ese fue el comienzo de una enemistad que no terminó hasta la muerte del cisne cordobés.

Quevedo también se aproximó a la prosa escribiendo como juego cortesano, en el que lo más importante era exhibir ingenio, la primera versión manuscrita de una novela picaresca, La vida del Buscón, y un cierto número de cortos opúsculos burlescos.

FRANCISCO DE QUEVEDO. BIOGRAFÍA.

Igualmente por esas fechas sostiene un muy erudito intercambio epistolar con el humanista Justo Lipsio, deplorando las guerras que estremecen Europa.

Hacia 1604 intenta explorar nuevos caminos métricos creando un libro de silvas que no terminó, a imitación de las de Publio Papinio Estacio, combinando versos de siete y once sílabas libremente.

Vuelve a la Corte a Madrid en 1606 y reside allí hasta 1611 entregado a las letras; escribe cuatro de sus Sueños y diversas sátiras breves en prosa; obras de erudición bíblica como su comentario Lágrimas de Jeremías castellanas; una defensa de los estudios humanísticos en España, la España defendida; y una obra política, el Discurso de las privanzas, así como lírica amorosa y satírica.

Se gana la amistad de Félix Lope de Vega, así como de Miguel de Cervantes, con quienes estaba en la Cofradía de Esclavos del Santísimo Sacramento; por el contrario, atacó sin piedad a los dramaturgos Juan Ruiz de Alarcón, cuyos defectos físicos le hacían gracia (era pelirrojo y jorobado), siendo él mismo deforme, así como Juan Pérez de Montalbán, hijo de un librero con el que Quevedo tuvo ciertas disputas.

Contra este último escribió La Perinola, cruel sátira de su libro misceláneo Para todos. Sin embargo, el más atacado sin duda fue Luis de Góngora, al que dirigió una serie de terribles sátiras acusándole de ser un sacerdote indigno, homosexual, escritor sucio y oscuro, entregado a la baraja e indecente.

En su descargo, cabe decir que Góngora le correspondió casi con la misma violencia

FRANCISCO DE QUEVEDO. BIOGRAFÍA. MONUMENTO.

Por entonces estrecha una gran amistad con el grande Pedro Téllez-Girón, el Gran Duque de Osuna, al que acompañará como secretario a Italia en 1613, desempeñando diversas comisiones para él que le llevaron a Niza, Venecia y finalmente de vuelta a Madrid, donde se integrará en el entorno del Duque de Lerma, siempre con el propósito de conseguir a su amigo el Duque de Osuna el nombramiento de virrey de Nápoles, lo que al fin logrará en 1616.

Vovió a Italia de nuevo con el Duque, éste le encargó dirigir y organizar la Hacienda del Virreinato, desempeñando otras misiones, algunas relacionadas con el espionaje a la República de Venecia, aunque no directamente como se ha creído hasta hace poco, y obtiene en recompensa el hábito de Santiago en 1618.

Caído el grande Osuna, Quevedo es arrastrado también como uno de sus hombres de confianza y se le destierra en 1620 a la Torre de Juan Abad (Ciudad Real), cuyo señorío había comprado su madre con todos sus ahorros para él antes de fallecer.

Los vecinos del lugar, sin embargo, no reconocieron esa compra y Quevedo pleiteará interminablemente con el concejo, si bien el pleito sólo se resolverá a su favor tras su muerte, en la persona de su heredero y sobrino Pedro Alderete.

Llegado allí a lomos de su jaca «Scoto», llamada así por lo sutil que era, como cuenta en un romance, y aislado ya de las tormentosas intrigas cortesanas, a solas con su conciencia, escribirá Quevedo algunas de sus mejores poesías, como el soneto «Retirado a la paz de estos desiertos…» o «Son las torres de Joray…» y hallará consuelo a sus ambiciones cortesanas y su desgarrón afectivo en la doctrina estoica de Séneca, cuyas obras estudia y comenta, convirtiéndose en uno de los principales exponentes del neoestoicismo español.

Completa el número de sus Sueños y redacta tratados políticos como Política de Dios, morales como Virtud militante y dos sátiras extensas: Discurso de todos los diablos y La hora de todos. Tomó parte muy activa en la controversia sobre el patronato de España con dos obras: Memorial por el patronato de Santiago y Su espada por Santiago, 1628. La cuestión se había suscitado cuando una reforma del Breviario Romano en el siglo XVII no citó la predicación y enterramiento de Santiago en España, lo que provocó un cruce de cartas y presiones que duró treinta y dos años hasta conseguir su revocación; el asunto se reavivó cuando se pretendió otorgar el patronazgo de España a santa Teresa de Jesús, lo que acabó por convertirse en una auténtica batalla de intelectuales en pro de una u otro, y Quevedo, bastante misógino, se inclinó por el santo guerrero Santiago.

FRANCISCO DE QUEVEDO. BIOGRAFÍA. MONUMENTO.

La entronización de Felipe IV supuso para Quevedo el levantamiento de su castigo, la vuelta a la política y grandes esperanzas ante el nuevo valimiento del Conde Duque de Olivares. Quevedo acompaña al joven rey en viajes a Andalucía y Aragón, algunas de cuyas divertidas incidencias cuenta en interesantes cartas. Por entonces denuncia sus obras a la Inquisición, ya que los libreros habían impreso sin su permiso muchas de sus piezas satíricas que corrían manuscritas haciéndose ricos a su costa. Quevedo quiso asustarlos y espantarlos de esa manera y preparar el camino a una edición definitiva de sus obras que nunca llegó a aparecer. Por otro lado, lleva una vida privada algo desordenada de solterón: fuma mucho, frecuenta las tabernas (Góngora le achaca ser un borracho consumado y en un poema satírico se le llama don Francisco de Quebebo) y frecuenta los lupanares, pese a que vive amancebado con una tal Ledesma. Sin embargo, es nombrado incluso secretario del monarca, en 1632, lo que supuso la cumbre en su carrera cortesana. Era un puesto sujeto a todo tipo de presiones: su amigo, el Duque de Medinaceli, es hostigado por su mujer para que lo obligue a casarse contra su voluntad con doña Esperanza de Mendoza,[6] señora de Cetina, viuda y con hijos, y el matrimonio, realizado en 1634, apenas dura tres meses. En contrapartida, son años de una febril actividad creativa. En 1634 publica La cuna y la sepultura y la traducción de La introducción a la vida devota de Francisco de Sales; de entre 1633 y 1635 datan obras como De los remedios de cualquier fortuna, el Epicteto, Virtud militante, Las cuatro fantasmas, la segunda parte de Política de Dios, la Visita y anatomía de la cabeza del cardenal Richelieu o la Carta a Luis XIII. En 1635 aparece en Valencia el más importante de uno de los numerosos libelos destinados a difamarle, El tribunal de la justa venganza, erigido contra los escritos de Francisco de Quevedo, maestro de errores, doctor en desvergüenzas, licenciado en bufonerías, bachiller en suciedades, catedrático de vicios y protodiablo entre los hombres.

En 1639, con motivo de un memorial aparecido bajo la servilleta del Rey Sacra, católica, cesárea, real Majestad…, donde se denuncia la política del Conde-Duque, se le detuvo, se confiscan sus libros y, sin apenas vestirse, es llevado al frío Convento de San Marcos en León hasta la caída del valido y su retirada a Loeches en 1643. En el monasterio Quevedo se dedicó a la lectura.

Pero Quevedo había salido ya del encierro, en 1643, achacoso y muy enfermo, y renuncia a la Corte para retirarse definitivamente en la Torre de Juan Abad. Es en sus cercanías, y tras escribir en su última carta que «hay cosas que sólo son un nombre y una figura», fallece en el convento de los padres dominicos de Villanueva de los Infantes, el 8 de septiembre de 1645. Se cuenta que su tumba fue profanada días después por un caballero que deseaba tener las espuelas de oro con que había sido enterrado y que dicho caballero murió al poco en justo castigo por tal atrevimiento. En 2009, sus restos fueron identificados en la cripta de Santo Tomás de la iglesia de San Andrés Apóstol de la misma ciudad.

Sus obras fueron muy mal recogidas y editadas por el humanista José Antonio González de Salas, quien no tiene empacho en retocar los textos, en 1648: El Parnaso español, monte en dos cumbres dividido, con las nueve Musas, pero es la edición más fiable; peor es la edición del sobrino de Quevedo y destinatario de su herencia, Pedro Alderete, en 1670: Las tres Musas últimas castellanas; en el siglo XX José Manuel Blecua las ha editado con rigor.

En 1663 se imprimió la primera biografía de Francisco de Quevedo, la de Pablo Antonio de Tarsia, abundante en anécdotas; posteriormente vendrán las de Aureliano Fernández Guerra en el siglo XIX, donde se le pinta como un hombre de estado, y la de Pablo Jauralde Pou en el siglo XX.

QUEVEDO. BIOGRAFIA. MONUMENTO.

Análisis de su obra:

Lo más original de la obra literaria de Quevedo radica en el estilo, vinculado al Conceptismo barroco y por lo tanto muy amigo de la concisión, de la elipsis y del cortesano juego de ingenio con las palabras mediante el abuso de la anfibología. Amante de la retórica, ensayó a veces un estilo oratorio lleno de simetrías, antítesis e isocola que lució más que nunca en su Marco Bruto. De léxico muy abundante, creó además muchos neologismos por derivación, composición y estereotipia y flexibilizó notablemente el mecanismo de la aposición especificativa en castellano («clérigo cerbatana, zapatos galeones…»), mecanismo que los escritores barrocos posteriores imitaron de él. En su sátira se acerca a veces a la estética del expresionismo al degradar a las personas mediante la reificación o cosificación, y la animalización. Se ha señalado, además, como un rasgo característico de su verso, la esticomitía, esto es, la tendencia a transformar cada verso en una sentencia de sentido completo, lo cual hace a sus poemas muy densos de significado, como era prioritario en su poética, radicada en los principios del conceptismo barroco.

La mayor parte de la producción poética de Quevedo es satírica, pero como ya apercibió el abate José Marchena sus sátiras están mal dirigidas y, aunque consciente de las causas verdaderas de la decadencia general, es para él más un mero ejercicio de estilo que otra cosa y se vierte contra el bajo pueblo más que contra la nobleza, en lo cual no tuvo el atrevimiento de, por ejemplo, el otro gran satírico de su época, Juan de Tassis y Peralta, segundo Conde de Villamediana. Cultivó también una fina lírica cortesana realizando un cancionero petrarquista en temas, estilo y tópicos, prácticamente perfecto en técnica y fondo, en torno a la figura de Lisi, que no hay que identificar como se ha querido con ninguna dama concreta, sino con un arquetipo quintaesenciado de mujer. Destacan sobre todo sus sonetos metafísicos y sus salmos, donde se expone su más íntimo desconsuelo existencial. La visión que da su filosofía es profundamente pesimista y de rasgos preexistencialistas. El cauce preferido para la abundante vena satírica de que hizo gala es sobre todo el romance, pero también la letrilla («Poderoso caballero es Don Dinero»), vehículo de una crítica social a la que no se le esconden los motivos más profundos de la decadencia de España, y el soneto. Abominó de la estética del Culteranismo cuyo líder, Luis de Góngora, fue violentamente atacado por Quevedo en sátiras personales. Contra la pedantería y obscuridad que le imputaba se propuso también editar las obras de los poetas renacentistas Francisco de la Torre y Fray Luis de León.

QUEVEDO. BIOGRAFIA. MONUMENTO.

La poesía amorosa de Quevedo, considerada la más importante del siglo XVII, es la producción más paradójica del autor: misántropo y misógino, fue, sin embargo, el gran cantor del amor y de la mujer. Escribió numerosos poemas amorosos (se conservan más de doscientos), dedicados a varios nombres de mujer: Flora, Lisi, Jacinta, Filis, Aminta, Dora. Consideró el amor como un ideal inalcanzable, una lucha de contrarios, una paradoja dolorida y dolorosa, en donde el placer queda descartado. Su obra cumbre en este género es, sin duda, su «Amor constante más allá de la muerte».


Obra literaria

Poesía

La obra poética de Quevedo, que está constituida por unos 875 poemas, presenta ejemplos de casi todos los subgéneros de su época: poesía satírico-burlesca, amorosa, moral, heroica, circunstancial, descriptiva, religiosa y fúnebre. Aproximadamente, un 40% de sus textos son satíricos; si a ello se le añade el hecho de que muchos de ellos circularon públicamente en vida del autor a través de copias manuscritas, se explica la fama de crítico severo y mordaz de su época con que se conoce, en parte, a Quevedo.

La primera impresión de sus poemas tuvo lugar en 1605, en la antología conocida con el nombre de Primera parte de las flores de poetas ilustres de España. De forma póstuma, la mayor parte de sus poemas aparecieron publicados en dos obras: El Parnaso español (1648) y Las Tres Musas Últimas Castellanas (1670).

Prosa

Obras satírico-morales

  • Sueños y discursos, compuestos entre 1606 y 1623, circularon abundantemente manuscritos pero no se imprimieron hasta 1627. Se trata de cinco narraciones cortas de inspiración lucianesca donde se pasa revista a diversas costumbres, oficios y personajes populares de su época. Son, por este orden, El Sueño del Juicio Final (llamado a partir de la publicación de Juguetes de la niñez, la versión expurgada de 1631 El sueño de las calaveras), El alguacil endemoniado (redenominado El alguacil alguacilado), El Sueño del Infierno (esto es, Las zahúrdas de Plutón en su versión expurgada), El mundo por de dentro (que mantuvo su nombre siempre) y El Sueño de la Muerte (conocido como La visita de los chistes).

  • De la estirpe de los Sueños son dos llamadas «fantasías morales», el Discurso de todos los diablos y de La hora de todos. Ambas son también sátiras lucianescas de característico tono jocoserio, aunque en su factura y creatividad superan a los Sueños:

    • Discurso de todos los diablos o infierno emendado (1628), publicado en algunas versiones como El peor escondrijo de la muerte y, a partir de 1631, en la versión expurgada en la que aparecen también los cinco Sueños con los títulos cambiados que se enumeran más arriba, con el título de El entremetido y la dueña y el soplón.

    • La hora de todos y la Fortuna con seso, variación sobre el tema del mundo al revés en que la Fortuna recobra el juicio y da a cada persona lo que realmente merece, provocando tan gran trastorno y confusión que el padre de los dioses debe volverlo todo a su primitivo desorden.

  • La novela picaresca Historia de la vida del Buscón llamado don Pablos; ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños, apareció impresa en Zaragoza en 1626, pero existen tres versiones más de la obra con grandes divergencias textuales. El problema es complejo, pues todo parece indicar que Quevedo retocó su obra varias veces. La versión más antigua es el manuscrito 303 bis (olim Artigas 101) de la Biblioteca de Menéndez Pelayo a causa del cotejo de las variantes y la manera en que unos testimonios se agrupan frente a otros. La impresión de 1626 fue asumida, si no controlada, por Quevedo, según el propio autor declara en su memorial Su espada por Santiago (1628) y la sinceridad de sus palabras es confirmada por otros datos, así que en realidad no puede sostenerse que se hiciera sin permiso del autor. Pero esta versión no fue la última, pues don Francisco volvió sobre ella para retocar algunos pormenores narrativos, amplificar el retrato satírico de varios personajes secundarios y paliar las expresiones que juzgaron irreverentes o blasfemas los redactores de dos libelos antiquevedia­nos, el Memorial enviado a la Inquisición contra los escritos de Quevedo (1629) y El Tribunal de la Justa Venganza (1635). De estos retoques dan fe los otros manuscritos. El Buscón es un divertimento en que el autor se complace en ridiculizar los vanos esfuerzos de ascensión social de un pobre diablo perteneciente al bajo pueblo; para ello exhibe cortesanamente su ingenio por medio de un brillante estilo conceptista que degrada todo lo que toca cosificándolo o animalizándolo, utilizando una estética preexpresionista que se aproxima a Goya, Solana y Valle-Inclán y no retrocediendo ante las gracias más repugnantes. La caracterización apenas existe: se trata sólo de un vehículo para el lucimiento aristocrático del autor.

QUEVEDO. OBRA LITERARIA. RETRATO.

Obras festivas

  • Premática y aranceles, hechas por el fiel de las putas, Consejos para guardar la mosca y gastar la prosa, Premática del tiempo, Capitulaciones matrimoniales y Capitulaciones de la vida de la Corte son sátiras de los géneros burocráticos habituales en las cancillerías y que se aplican a temas grotescos.

  • Cartas del caballero de la Tenaza (1625), humorística descripción de las epístolas intercambiadas entre un caballero sumamente tacaño y su amante, que quiere sacarle dinero por cualquier medio.

  • Libro de todas las cosas y otras muchas más. Compuesto por el docto y experimentado en todas materias. El único maestro malsabidillo. Dirigido a la curiosidad de los entremetidos, a la turbamulta de los habladores, y a la sonsaca de las viejecitas.

  • Gracias y desgracias del ojo del culo. Opúsculo jocoso sobre los placeres y las dolencias relativos a semejante órgano.

Teatro

No existe un catálogo definitivo de la obra teatral atribuible a Quevedo, y no solo por la dificultad de reconocer su autoría sino por las dificultades de considerar a algunos textos como teatrales. En cualquier caso, se consideran como seguras y plenamente teatrales las siguientes obras:[9]

  • la comedia Cómo ha de ser el privado y

  • los entremeses Bárbara, Diego Moreno, La vieja Muñatones, Los enfadosos, La venta, La destreza, La polilla de Madrid, El marido pantasma, El marión, El caballero de la Tenaza, El niño y Peralvillo de Madrid, La ropavejera y Los refranes del viejo celoso.

Además, se toman también en consideración diversos fragmentos de comedias perdidas, alguna loa y diez bailes.

Obra no literaria

Política de Dios, gobierno de Cristo. Su primera parte fue escrita hacia 1617 (en la dedicatoria a Olivares, de 1626, le dice que «es el libro que yo escribí diez años ha») e impresa en 1626 con el título de Política de Dios, gobierno de Cristo y tiranía de Satanás. La segunda parte, escrita en torno a 1635, se publicó en 1655. Las dos partes juntas se publicaron bajo el epígrafe Política de Dios, gobierno de Cristo, sacada de la Sagrada Escritura para acierto del Rey y del reino en sus acciones.

  • Mundo caduco y desvaríos de la edad (1621, ed. 1852).

  • Grandes anales de quince días (1621, ed. 1788), análisis de la transición entre los reinados de Felipe III y Felipe IV.

  • Memorial por el patronato de Santiago (1627, ed. 1628).

  • Lince de Italia y zahorí español (1628, ed. 1852).

  • El chitón de Tarabillas (1630), impreso muchas veces con el título de Tira la piedra y esconde la mano. Defiende las disposiciones económicas del Conde-Duque de Olivares, de quien luego se distanciaría.

  • Execración contra los judíos (1633), alegato antisemita que contiene una velada acusación contra don Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares y valido de Felipe IV.

  • Carta al serenísimo, muy alto y muy poderoso Luis XIII, rey cristianísimo de Francia (1635).

  • Breve compendio de los servicios de Francisco Gómez de Sandoval, duque de Lerma (1636).

  • La rebelión de Barcelona ni es por el güevo ni es por el fuero. 1641, panfleto contra la revuelta catalana de 1640.

  • Vida de Marco Bruto, 1644, glosa de la vida correspondiente al famoso asesino de César escrita por Plutarco, escrita con algebraico rigor y una elevación de estilo conceptista poco menos que inimitable.

  • España defendida y los tiempos de ahora, de las calumnias de los noveleros sediciosos, editada por primera vez en 1916.

QUEVEDO. OBRA LITERARIA. ESTATUA.

Obras ascéticas

  • Providencia de Dios, 1641, tratado contra los ateos que intenta unificar estoicismo y cristianismo.

  • Vida de San Pablo, 1644.

  • Vida de Santo Tomás de Villanueva, 1620.

  • La constancia y paciencia del santo Job, publicada póstumamente en 1713.

Obras filosóficas

  • Doctrina moral del conocimiento propio, y del desengaño de las cosas ajenas (Zaragoza, 1630).

  • La cuna y la sepultura para el conocimiento propio y desengaño de las cosas ajenas (Madrid, 1634), que es una reescritura de la obra anterior, publicada sin su autorización, en la que amplificó y mejoró estilísticamente el texto precedente.

  • Epicteto, y Phocílides en español con consonantes, con el Origen de los estoicos, y su defensa contra Plutarco, y la Defensa de Epicuro, contra la común opinión (Madrid, 1635).

  • Las cuatro pestes del mundo y los cuatro fantasmas de la vida (1651).

Crítica literaria

  • La aguja de navegar cultos con la receta para hacer Soledades en un día (1631), satírica embestida contra los poetas que usan el lenguaje gongorino o culterano.

  • La culta latiniparla (1624), burlesco manual para hablar en lenguaje gongorino.

  • La Perinola (1633, ed. en 1788), ataque contra el Para todos de Juan Pérez de Montalbán.

  • Cuento de cuentos (1626), reducción al absurdo de los coloquialismos más vacíos de significado.

Epistolario

Fue editado por Luis Astrana Marín en 1946, apareciendo en dicho epistolario 43 cartas inéditas de los últimos diez años de la vida del autor, que le escribió a su amigo Sancho de Sandoval de Beas (Jaén).[10]

Traducciones

Quevedo frecuentó a humanistas como el distante Justo Lipsio y el más cercano José Antonio González de Salas; ambos le transmitieron su fervor por Propercio. Como helenista, las traducciones de Quevedo del griego dejan bastante que desear; se atrevió, sin embargo, a traducir pésimamente a Anacreonte (traducción que circuló manuscrita y no se imprimió en vida de Quevedo, sino en 1656), al pseudo Focílides y la Vida de Marco Bruto de Plutarco para su Marco Bruto. Mayor mérito tienen sus Lamentaciones de Jeremías desde el hebreo, o sus versiones de excelente latinista de los satíricos Marcial, Persio y Juvenal; sus obras están esmaltadas también de reminiscencias de Virgilio, Propercio, Tibulo, Ovidio, Estacio y Séneca, autores que, como los citados satíricos, frecuentó no poco. También son excelentes sus versiones del italiano y el francés; en esta última lengua, conocía la obra de líricos como Joachim du Bellay y leía y admiraba la de Montaigne e incluso es posible que tradujese el primer libro de sus Essais. En su haber se cuentan:

  • Introducción a la vida devota, de San Francisco de Sales.

  • De los remedios de cualquier fortuna (1638), versión libre de Séneca.

  • El Rómulo, 1632, del marqués Virgilio Malvezzi.

Obras perdidas

  • La segunda parte de la Vida de Marco Bruto, mencionada por Quevedo en sus últimas cartas, en 1644.

  • Historia de don Sebastián, rey de Portugal.

  • La polilla de las repúblicas.

  • Historia del año 1631.

  • Dichos y hechos del Duque de Osuna en Flandes, España, Nápoles y Sicilia.

QUEVEDO. OBRA LITERARIA. ESTATUA.

Personaje literario y cinematográfico

Como prototipo del intelectual cortesano que exhibía su ingenio y con frecuencia le gustaba escandalizar o épater le bourgeois, Quevedo pasó a la literatura popular como personaje de chistes con frecuencia groseros, volviéndose personaje de leyendas urbanas como algunos de sus seguidores, por ejemplo Camilo José Cela. Igualmente fue el afortunado personaje de gran número de piezas teatrales y novelas; ya Diego de Torres Villarroel lo resucitó a principios del siglo XVIII en sus Sueños morales, visiones y visitas de Torres con Don Francisco de Quevedo por Madrid, y en el XIX es personaje principal de los dramas Don Francisco de Quevedo (1848) del poeta romántico Eulogio Florentino Sanz, de Una broma de Quevedo y Cuando ahorcaron a Quevedo, de Luis de Eguílaz, o, ya en el siglo XX, de El caballero de las espuelas de oro, de Alejandro Casona.

De la misma manera tentó a la novela histórica: en el XIX escribió Francisco José Orellana Quevedo (1857) y Antonio de San Martín su novela por entregas Aventuras de don Francisco de Quevedo (1883–1884). Francisco de Quevedo es también, junto a otros personajes históricos de la España de Felipe IV, un personaje secundario en la saga conocida como Las aventuras del capitán Alatriste (1996), de Arturo Pérez-Reverte, y en la película basada en ella, Alatriste (2006), dirigida por Agustín Díaz Yanes, en donde el personaje de Quevedo es interpretado por el actor Juan Echanove. En esta obra de ficción, Quevedo es presentado como amigo personal del mal llamado capitán Don Diego Alatriste y Tenorio, veterano de las guerras de Flandes, quien se gana la vida como sicario en el Madrid del siglo XVII. La primera aparición de Quevedo se da en el primer título de la saga, El capitán Alatriste (1996), donde es representado como un hombre ingenioso, apasionado y excelente espadachín, quien regularmente debe hacer uso de la herreruza (espada) para zanjar los contantes conflictos en los que se involucra, ya sea por los desafortunados versos que dedica a numerosas personas (incluidas personalidades de renombre), como por aquellos relacionados con su amigo Alatriste.

Juan Echanove interpretando a Quevedo

En términos narrativos, Francisco de Quevedo representa en la obra el contrapunto alegre y deshinibido a la personalidad reservada y tosca de Alatriste, aportando a la lectura del texto momentos frescos y de un humor elegante e imaginativo, aunque también cumple el rol de factor determinante en muchos de los sucesos de la obra, especialmente en el segundo volumen de la saga Limpieza de sangre (1997). Cabe destacar que en la obra como en sus numerosos epílogos, aparecen algunas obras (mayoritariamente sonetos) que son «atribuidos» a este personaje, entre los que destaca aquel que «Alaba la virtud militar, en la persona del capitán Alatriste». Este poema, que Quevedo habría dedicado a Alatriste, narra de manera alegórica la vida y carácter del personaje, loando su valentía y temple.

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Academia Paraninfo. 

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LOPE DE VEGA. POESÍAS ESCOGIDAS. SELECCION DE POESÍA ESPAÑOLA. BIOGRAFÍA BREVE DE LOPE DE VEGA. SUS OBRAS.

Lope de Vega fue uno de los más importantes poetas y dramaturgos del Siglo de Oro español.

Hemos seleccionado cuatro de sus poesías como muestra de su obra.

LOPE DE VEGA. POESIAS ESCOGIDAS.

MAÑANA LE ABRIREMOS:

¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno oscuras?

¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el ángel me decía:
«Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía»!

¡Y cuántas, hermosura soberana,
«Mañana le abriremos», respondía,
para lo mismo responder mañana!

TEMORES EN EL FAVOR

Cuando en mis manos, Rey eterno, os miro,
y la cándida víctima levanto,
de mi atrevida indignidad me espanto
y la piedad de vuestro pecho admiro.

Tal vez el alma con temor retiro,
tal vez la doy al amoroso llanto,
que arrepentido de ofenderos tanto
con ansias temo, y con dolor suspiro.

Volved los ojos a mirarme humanos,
que por las sendas de mi error siniestras
me despeñaron pensamientos vanos;

no sean tantas las miserias nuestras
que a quien os tuvo en sus indignas manos
vos le dejéis de las divinas vuestras.

 

A CAMILA LUCINDA:

Daba sustento a un pajarillo un día

Lucinda, y por los hierros del portillo

Fuésele de la jaula el pajarillo

Al libre viento en que vivir solía.

Con un suspiro a la ocasión tardía

Tendió la mano, y no pudiendo asillo,

Dijo, y de las mejillas amarillo

Volvió el clavel que entre su nieve ardía:

“¿Adonde vas por despreciar el nido,

Al peligró de ligas y de balas,

Y el dueño huyes que tu pico adora?”

Oyóla el pajarillo enternecido,

Y a la antigua prisión volvió las alas;

¡Que tanto puede una mujer que llora!

LAS PAJAS DEL PESEBRE:

Las pajas del pesebre,
niño de Belén,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.

Lloráis entre las pajas
de frío que tenéis,
hermoso niño mío,
y de calor también.

Dormid, cordero santo,
mi vida, no lloréis,
que si os escucha el lobo,
vendrá por vos, mi bien.

Dormid entre las pajas,
que aunque frías las veis,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.

Las que para abrigaros
tan blandas hoy se ven
serán mañana espinas
en corona cruel.

Mas no quiero deciros,
aunque vos lo sabéis,
palabras de pesar
en días de placer.

Que aunque tan grandes deudas
en paja cobréis,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.

Dejad el tierno llanto,
divino Emanüel,
que perlas entre pajas
se pierden sin por qué.

No piense vuestra madre
que ya Jerusalén
previene sus dolores,
y llore con Joseph.

Que aunque pajas no sean
corona para Rey,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.

LOPE DE VEGA. MONUMENTO.

LOPE DE VEGA. MONUMENTO.

BIOGRAFÍA DE LOPE DE VEGA:

Félix Lope de Vega y Carpio nació en Madrid el 25 de noviembre de 1562 . Murió el 27 de agosto de 1635.

Fue uno de los poetas y dramaturgos más importantes y brillantes del llamado Siglo de Oro español.

Por su extensa y magnífica obra es uno de los autores más prolíficos y más reconocidos de la literatura universal.

Miguel de Cervantes decía de él que era el Fénix de los ingenios y Monstruo de la Naturaleza.

En su época el teatro se convertía en un fenómeno cultural y multitudinario, y tuvo el mérito de renovar el teatro español en ese preciso momento.

Junto a Tirso de Molina y Calderón de la Barca fue el máximo exponente del teatro barroco español.

Sus obras siguen representándose hoy día y se han situado en la cima de la literatura española.

Es autor de multitud de novelas y se le reconoce como uno de los grandes líricos de la lengua castellana.

Se le atribuyen unos 3.000 sonetos, 3 novelas, 4 novelas cortas, 9 epopeyas, 3 poemas didácticos, y varios centenares de comedias.

Lope de Vega. Biografía.

Lope de Vega.

Juventud:

Es originario de una familia humilde afincada en Cantabría. Su padre era bordador.

Fue un niño muy precoz. Con tan solo cinco años leía latín y castellano. A esa edad componía versos.

Su gran talento le lleva a la escuela del poeta y músico Vicente Espinel, en Madrid.

Estudió cuatro años en la Universidad de Alcalá de Henares, pero sin conseguir titularse.

Deja de percibir la ayuda para estudiar, por su conducta no apropiada para el sacerdocio. Por eso no consigue el título de bachiller y tiene que trabajar como secretario y escribiendo comedias.

Se alista en la marina en 1583 y combate en la batalla de la Isla Teceira, a las órdenes del Marqués de Santa Cruz de Mudela.

Lope de Vega Estatua.

Destierro:

Estudió gramática con los teatinos y matemáticas en la Academia Real. Sirvió como secretario del Marqués de las Navas.

Siempre distraído por sus continuas relaciones amorosas. Elena Osorio fue su primer gran amor. Lope pagaba sus favores con comedias para la compañía del padre de su amada, el empresario teatral o autor Jerónimo Velázquez.

En 1587 Elena aceptó casarse por conveniencia con el noble Francisco Perrenot Granvela, sobrino del poderoso cardenal Granvela. Lope de Vega se sintió despechado y escribió contra ella.

Denunció la situación en su comedia Belardo furioso y en una serie de sonetos y romances pastoriles y moriscos, por lo que un dictamen judicial lo envió a la cárcel. Reincidió y un segundo proceso judicial fue más tajante: lo desterraron ocho años de la Corte y dos del reino de Castilla, con amenaza de pena de muerte si desobedecía la sentencia.

Por entonces se enamora de Isabel de Alderete y Urbina, hija del pintor del rey Diego de Urbina, con quien se casó el 10 de mayo de 1588 tras raptarla con su consentimiento.

El 29 de mayo del mismo año intentó reanudar su carrera militar alistándose en la Gran Armada, en el galeón San Juan.

En diciembre de 1588 volvió después de la derrota de la Gran Armada y se dirigió a Valencia tras quebrantar la condena pasando por Toledo. Con Isabel de Urbina vivió en Valencia y allí siguió perfeccionando su fórmula dramática.

Tras cumplir los dos años de destierro del reino se trasladó a Toledo en 1590 y allí sirvió a don Francisco de Ribera Barroso, más tarde segundo marqués de Malpica.

Después sirvió al quinto duque de Alba, don Antonio de Toledo y Beamonte. Para esto se incorporó como gentilhombre de cámara a la corte ducal de Alba de Tormes, donde vivió entre 1592 y 1595. En este lugar leyó el teatro de Juan del Encina, del que tomó el personaje del gracioso o figura del donaire, perfeccionando aún más su fórmula dramática.

En el otoño de 1594, murió Isabel de Urbina de sobreparto. Escribió por entonces su novela pastoril La Arcadia.

Lope_de_vega

Vuelta a Castilla:

En diciembre de 1595, cumplió los ocho años de destierro de las Cortes y regresó a Madrid.

Al siguiente año fue procesado por amancebamiento con la actriz viuda Antonia Trillo.

En 1598 se casó con Juana de Guardo, hija de un adinerado abastecedor de carne de la Corte, lo que motivó las burlas  ya que al parecer era una mujer vulgar y todos pensaban que Lope se había casado por dinero. Tuvo con ella, sin embargo, un hijo muy querido, Carlos Félix, y tres hijas.

Volvió a trabajar como secretario personal de Pedro Fernández de Castro y Andrade, en aquel momento Marqués de Sarria y futuro Conde de Lemos.

Se enamoró de Micaela de Luján, la “Celia” o “Camila Lucinda” de sus versos; mujer bella, pero inculta y casada, con la cual mantuvo relaciones hasta 1608 y de la que tuvo cinco hijos, entre ellos dos de sus predilectos: Marcela (1606) y Lope Félix (1607).

Durante bastantes años Lope se dividió entre los dos hogares y un número indeterminado de amantes, muchas de ellas actrices.

Para sostener este tren de vida y sustentar tantas relaciones e hijos legítimos e ilegítimos, Lope de Vega hizo gala de una firmeza de voluntad poco común y tuvo que trabajar muchísimo.

Como primer escritor profesional de la literatura española, pleiteó para conseguir derechos de autor sobre quienes imprimían sus comedias sin su permiso. Consiguió, al menos, el derecho a la corrección de su propia obra.

En 1605 entró al servicio de Luis Fernández de Córdoba y de Aragón, duque de Sessa.

Lope de Vega.

Sacerdocio:

Sentía una crisis existencial que le llevaba cada vez más hacia el sacerdocio.

Se vio afectado por tantas desgracias emocionales que el 24 de mayo de 1614 decidió ser ordenado sacerdote.

Últimos años:

En sus últimos años de vida Lope de Vega se enamoró de Marta de Nevares, en lo que puede considerarse “sacrilegio” dada su condición de sacerdote; era una mujer muy bella y de ojos verdes.

En esta época de su vida cultivó especialmente la poesía cómica y filosófica.

Los últimos años de Lope fueron infelices a pesar de los honores que recibió del rey y del papa. Sufrió que Marta se volviera ciega en 1626, y muriera loca, en 1628. Su hijo Lope Felix se ahogó pescando en 1634. Su querida hija Antonia Clara fue secuestrada. Sólo una hija natural suya, la monja Marcela, le sobrevivió.

Murió el 27 de agosto de 1635. Doscientos autores escribieron elogios para él que se publicaron en Madrid y en Venecia. Durante su vida, sus obras obtuvieron una mítica reputación.

Lope de Vega. Vida y obras.

Obra narrativa

La Arcadia.

El peregrino en su patria

Pastores de Belén

La Dorotea.

FUENTEOVEJUNA. LOPE DE VEGA.

FUENTEOVEJUNA. LOPE DE VEGA.

Obra lírica

Los romances.

Rimas.

Rimas sacras.

La Filomena.

La Circe.

Triunfos divinos.

Laurel de Apolo.

La vega del Parnaso.

Rimas humanas y divinas del licenciado Burguillos.

La lírica en el teatro.

EL CABALLERO DE OLMEDO. LOPE DE VEGA.

EL CABALLERO DE OLMEDO. LOPE DE VEGA.

Obra épica

La dragontea

Isidro

La hermosura de Angélica

Jerusalén conquistada.

LA DRAGONTEA. Lope de Vega.

LA DRAGONTEA. Lope de Vega.

Obra dramática

La creación de la Comedia Nueva.

Lista de obras

(La lista es incompleta por sus innumerables obras teatrales).

  • Las ferias de Madrid (comedia, 1587)

  • El remedio en la desdicha (comedia, 1596)

  • La Dragontea (epopeya, 1598)

  • La Arcadia (novela, 1598)

  • La quinta de Florencia (comedia, 1598-1603)

  • El Isidro (epopeya, 1599)

  • Fiestas de Denia (epopeya, 1599)

  • El vaquero de Moraña (comedia, 1599/1603)

  • Romancero general (poesía, 1600)

  • La hermosura de Angélica, con otras diversas rimas (poesía, 1602)

  • La prueba de los amigos (comedia, 1604)

  • La discreta enamorada (comedia, 1604-08)

  • Rimas (poesías, 1604)

  • El peregrino en su patria (novela, 1604/18)

  • Los melindres de Belisa (comedia, 1606/08)

  • La niña de plata (comedia, 1607/12)

  • Lo fingido verdadero (comedia, h. 1608)

  • Rimas (poesías, 1609)

  • Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609)

  • La Jerusalén conquistada (epopeya, 1609)

  • Peribáñez y el comendador de Ocaña (comedia,1609-12)

  • Los ponces de Barcelona (comedia, 1610/15)

  • El villano en su rincón (com. 1611)

  • La discordia en los casados (comedia, 1611)

  • Los pastores de Belén (novela, 1612)

  • Cuatro soliloquios (poesías, 1612)

  • Fuenteovejuna (comedia, 1611-18)

  • La dama boba (comedia, 1613)

  • El perro del hortelano (comedia, 1613-15)

  • El valor de las mujeres (comedias, 1613/18)

  • Rimas sacras (poesías, 1614)

  • La discreta venganza (comedia, 1615/21)

  • El caballero de Olmedo (comedia, 1615-26)

  • Romancero espiritual (poemas, 1619)

  • Justa poética en honor de san Isidro (prosas y versos, 1620)

  • Los Tellos de Meneses (com. 1620-28)

  • La Filomena, prosas y versos (1621)

  • Amor, pleito y desafío (comedia, 1621)

  • Fiestas en la canonización de san Isidro (prosas y versos, 1622)

  • La Circe con otras rimas y prosas (1624)

  • Triunfos divinos, con otras rimas (poesías, 1625)

  • ¡Ay, verdades que en amor! (comedia, 1625)

  • Corona trágica (poesía, 1627)

  • La moza de cántaro (comedia, h. 1627)

  • Soliloquios amorosos (prosas y versos, 1629)

  • Laurel de Apolo (poesías, 1630)

  • El castigo sin venganza (tragedia, 1631)

  • La noche de San Juan (comedia, 1631)

  • La Dorotea (acción en prosa, 1632)

  • Amarilis (égloga, 1633)

  • Rimas humanas y divinas del licenciado Tomé de Burguillos (poesía, 1634)

  • Filis (égloga, 1635)

  • La gatomaquia (epopeya burlesca, 1634)

  • Las bizarrías de Belisa (comedia, 1634)

  • La Vega del Parnaso (obras póstumas 1635).

LOPE DE VEGA. RETRATO.

LOPE DE VEGA. RETRATO.

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JOSE DE ESPRONCEDA. LA CANCION DEL PIRATA. SELECCION DE POEMAS ESPAÑOLES. BIOGRAFÍA CORTA DE JOSÉ DE ESPRONCEDA. POESIA DE ESPAÑA.

Hemos seleccionado La Canción del Pirata: un excelente y popularísimo poema de José de Espronceda. Representante principal de la poesía del Romanticismo en España, Espronceda escribió este poema que ha pasado a la historia y sirve como exponente de la poesía española del romanticismo que ha trascendido hasta hoy día.

José de Espronceda. Romanticismo español.

José de Espronceda. Romanticismo español.

José de Espronceda:

José Ignacio Javier Oriol Encarnación de Espronceda y Delgado es un excelente y popular escritor del Romanticismo. Se le ha llegado a nombrar como el más destacado poeta del romanticismo en España. Nació en un pueblo de la provincia de Badajoz, Pajares de la Vega, el 25 de marzo de 1808 y murió, muy joven, en Madrid el 23 de mayo de 1842.

Su Vida.

Estudió en Madrid, en el colegio San Mateo.

A los quince años de edad creó, con dos amigos, una sociedad secreta de nombre los Numantinos.

En 1823 funda, junto con otros compañeros de colegio, la Academia del Mirto.

Fue desterrado, en 1825, a un monasterio de Guadalajara durante cinco años por sus actividades intelectuales.

Viajó por Alemania, Bélgica, Países Bajos, Francia e Inglaterra como exiliado liberal.

Participó, en 1830, en las actividades revolucionarias con otros amigos suyos.

Regresó a España, gracias a la amnistía declarada por la muerte de Fernando VII, en 1833.

A partir de entonces, Espronceda se va a dedicar al periodismo y a la política. Llegó a ser primer teniente en la Compañía de Cazadores de Madrid. En 1841 fue nombrado secretario de la Legación española en La Haya y después elegido diputado en Almería por el partido progresista.

En 1842 murió de difteria antes de poder llegarse a casar, como tenía previsto. Murió con 34 años, demasiado joven.

biografia josé de Espronceda.

José de Espronceda.

Sus obras.

Sus poesías tuvieron gran éxito. Sus temas más destacados son la libertad, el amor, el desengaño, la muerte, la patria y la protesta social, entre los más destacables.

Se le considera como el poeta romántico español más representativo. Su poesía presenta ecos de Lord Byron. Destacar los poemas El estudiante de Salamanca y El Diablo Mundo. También escribió gran cantidad de poemas cortos, a los que llamó Canciones. Entre las más destacadas está la Canción del pirata.

Le gustaban mucho los efectos retóricos, y es flexible y tiene mucha inspiración en los momentos culminantes.

José de Espronceda.

José de Espronceda.

Canción del pirata:

Es un poema publicado en 1840 en la obra Poesías, que es considerada una de las más representativas y mejores del Romanticismo en España.

Retrata a un pirata que vive libre, apartado de la sociedad, y dejando de lado los bienes materiales y el convencionalismo. Ensalza el valor ideal de la libertad. El protagonista surca los mares desafiando valiente a las adversidades y disfrutando de la belleza y la libertad en un mundo material y hostil.

Tiene un gran ritmo y estribillos de fácil memorización. Es muy frecuente en los libros de literatura escolar.

Canción del Pirata. Espronceda.

Canción del Pirata. Espronceda.

Canción del Pirata:

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Istambul:

Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pechos mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

A la voz de “¡barco viene!”
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá; en su propio navío
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Canción del Pirata. Bajel Pirata. Jose de Espronceda.

Canción del Pirata. Bajel Pirata. Jose de Espronceda.

Podemos oír el poema de Espronceda, La Canción del Pirata, musicalizado en el Siguiente video:

Barco pirata. Cuadro en Color.

Barco pirata atacando.

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