RECUERDOS. GASPAR NÚÑEZ DE ARCE. POEMAS ESCOGIDOS. POESIA ESPAÑOLA. BIOGRAFÍA Y OBRAS DE GASPAR NÚÑEZ DE ARCE.

RECUERDOS. GASPAR NÚÑEZ DE ARCE.

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RECUERDOS

I
¡Tantas esperanzas muertas
y tantos recuerdos vivos!…
en el corazón humano
jamás se forma el vacío.
Nace una ilusión y muere;
pero su cadáver mismo
queda insepulto en el alma
y siempre en la mente fijo.
¡Ay! por eso yo que os llevo
ha tantos años conmigo,
esperanzas engañosas
que me halagásteis de niño;
hoy que bajo el grave peso
de vuestro cadáver gimo,
¡infeliz de mí! quisiera
que nunca hubiérais nacido.

II
¿Te acuerdas? Al pie de un árbol,
en el jardín de tu casa,
el dulce y maduro fruto
ibas cogiendo en la falda.
Turbando nuestra alegría
crujió de pronto la rama,
diste un grito, y desplomado
caí sin voz a tus plantas.
No vi más; pero entre sueños
me pareció que escuchaba
desconsolados gemidos,
tiernas y amantes palabras.
Y cuando volví a la vida,
en una sola mirada
se besaron nuestros ojos
y se unieron nuestras almas.

III
¿Te acuerdas? Seis años hace
cuando por la vez primera
eterno amor nos juramos
y fidelidad eterna.
¡Cuán venturosas corrieron
las horas! ¡ay! ¡y cuán prestas!
un deseo, una esperanza
fue nuestra dulce existencia.
Turbóse un día el encanto
de aquella pasión inmensa,
y el viento de la fortuna
llevome a lejanas tierras.
Colgándote de mi cuello,
en llanto amargo deshecha,
vuelve, -me dijiste- vuelve;
que mi corazón te llevas.-
Volví… ¡Ya estabas casada!
y un ángel de rubias hebras
en tu regazo dormía
el sueño de la inocencia.
Posé, temblando, mis labios
en su faz blanca y risueña,
y al mirarte, vi que estabas
pálida como una muerta.

IV
Después… Aturdido, ciego,
cuando me hirió el desengaño,
en tus queridas memorias
quise vengar mis agravios.
Busqué frenético el rizo
de tus cabellos castaños,
que en la postrera despedida
me diste, Inés, sollozando.
-Muera, dije- este recuerdo
de aquel corazón ingrato,
y arrastre el viento en cenizas
la inútil prenda que guardo.-
Mírela suspenso y mudo,
hasta que ahogándome el llanto,
en vez de arrojarla al fuego
la llevé ¡loco! a mis labios.
¡Ay! quiera Dios que no veas
preso en amorosos lazos,
al hijo de tus entrañas
llorar, como estoy llorando.

V
¿Te acuerdas? Cuando en los días
de mi secreto infortunio
dudaba yo de mí mismo,
pobre, olvidado y oscuro;
enjugando compasiva
mi llanto abundante y mudo,
-no desmayes, me dijiste,
que el porvenir será tuyo.
Yo compartiré contigo
lauros, honores y triunfos,
y a la sombra de tu fama
nuestro amor llenará el mundo.-
Hoy rompe a veces mi nombre
la indiferencia del vulgo,
y a veces también su aplauso
trémulo y turbado escucho.
Pero como estás muy lejos
y en vano te llamo y busco,
paréceme que resuena
en el hueco de un sepulcro.

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Gaspar Núñez de Arce

Gaspar Núñez de Arce nació en Valladolid, el 4 de agosto de 1834

Murió en Madrid, el 9 de junio de 1903

Fue un poeta y político español.

Biografía

Hijo de un modesto empleado de correos, fue destinado a la carrera eclesiástica, que rechazaba profundamente. Entró en el mundo de las letras al estrenar la pieza teatral Amor y orgullo en Toledo en 1849; a despecho de su padre, se opuso a ingresar en el seminario diocesano y se fugó a Madrid. Allí entró en la redacción de El Observador, un periódico liberal, e inició algunos estudios. Después fundó el periódico El Bachiller Honduras, que toma nombre del seudónimo que adoptó para firmar sus artículos, y donde abogó por una política que unificase las distintas ramificaciones del liberalismo.

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Estuvo como cronista en la Campaña de África (1859–1860) y se fue implicando en la vida política; fue puesto en prisión en Cáceres a causa de sus violentos ataques contra la política conservadora del general Narváez. Cuando cayó Isabel II, fue elegido secretario de la Junta Revolucionaria de Cataluña y redactó el Manifiesto a la Nación publicado por el gobierno provisional el 26 de octubre de 1868. Fue también gobernador civil de Barcelona, diputado por Valladolid en 1865 y ministro de Ultramar, Interior y educación en el partido progresista de Sagasta; fue nombrado senador vitalicio en 1886; su salud le impelió a dejar la actividad política en 1890. Entró en la Real Academia de la Lengua el 8 de enero de 1874.

Empezó a escribir teatro en colaboración con Antonio Hurtado, después empezó a escribirlo sólo; destaca especialmente el drama histórico, El haz de leña (1872), sobre Felipe II y el príncipe don Carlos, donde no sigue la leyenda negra y procura mantenerse fiel a la realidad histórica; en esta obra, sin embargo, domina el valor poético sobre el teatral. Escribió además Deudas de la honra (1863), Quien debe paga (1867), Justicia providencial (1872) y otras obras. Fue presidente de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles durante el periodo de 1882 a 1903.

En su producción poética, sin embargo, consolidó una obra mucho más importante y que alcanzó gran repercusión: Gritos del combate y Raimundo Lulio, este último en tercetos, fueron publicados en 1875; en el primero, tal vez su libro poético más famoso, figuran las piezas «A Darwin», «A Voltaire», «La duda», «Tristeza» y «El miserere», de las más famosas del autor. La última lamentación de Lord Byron, en octava real, La selva oscura, inspirada en Dante Alighieri, y El vértigo, en décimas, son de 1879. La visión de fray Martín (1880), La pesca (1884), donde se declara un gran amante y observador de la naturaleza, Maruja (1886), de inspiración sentimental, etc. son otros importantes libros poéticos. Dejó inacabados Luzbel y Hernán el lobo (1881). Sus poemas históricos se diferencian de los románticos en que no tratan de describir ambientes, quizá por influjo del monólogo dramático de Robert Browning.

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Sus escritos teóricos, principalmente su Discurso sobre la poesía, leído el 3 de diciembre de 1887 en el Ateneo científico y literario de Madrid, y reproducido más tarde al frente de la segunda edición de Gritos del combate (primera ed. en 1875) con ampliaciones, lo muestran como un poeta muy consciente de la misión del escritor en la sociedad como poeta cívico, y de amplia instrucción tanto en poesía clásica española como extranjera, en especial anglosajona. Define la poesía como «Arte maestra por excelencia, puesto que contiene en sí misma todas las demás, cuenta para lograr sus fines con medios excepcionales: esculpe con la palabra como la escultura en la piedra; anima sus concepciones con el color, como la pintura, y se sirve del ritmo, como la música». Su obra es muy amplia y diversa, e incluye desde los epigramas de Humoradas a poemas valientemente pacifistas y otros en donde expresa la crisis de su fe religiosa. Su poesía recuerda en ciertos momentos la de García Tassara; con dolor y pesimismo ve la marcha del mundo hacia la destrucción y el caos y fustiga los males de la época. Fue un gran artífice del verso, cuya forma le obsesionaba verdaderamente, negándose a la inspiración apresurada.

Su estilo busca conscientemente la sencillez expresiva y rehuye conscientemente la retórica tanto como Campoamor, pese a lo cual no incurre en el prosaísmo de este autor: «¿Hay acaso nada tan ridículo como la prosa complicada, recargada de adornos, disuelta en tropos…? (…) Lo declaro con franqueza: nada tan insoportable para mí como la prosa poética, no expresiva, sino chillona…». Sostuvo, sin embargo, como éste, que el ritmo lo era todo en el verso, ya que «suprimir el ritmo, el metro y la rima, sería tanto como matar a traición a la poesía». Esta tendencia a usar lo cotidiano del lenguaje será su principal aportación, como la de Ramón de Campoamor, a la poesía posterior, y a través de Miguel de Unamuno hará posible la existencia de Antonio Machado. Al hablar de Robert Browning, dice: «los poetas… no deben escribir para ser explicados, sino para ser sentidos», y aquí tenemos otra de las características de su poesía: el predominio de lo sentimental sobre lo racional, de las sensaciones sobre los conceptos.

Bibliografía

Teatro

  1. El haz de leña (1872)

  2. Deudas de la honra (1863)

  3. Quien debe paga (1867)

  4. Justicia providencial (1872)

Narrativa

  1. Recuerdos de la campaña de África (1860)

Poesía narrativa

  1. Raimundo Lulio (1875)

  2. La selva oscura (1879)

  3. La última lamentación de Lord Byron (1879)

  4. Un idilio (1879)

  5. El vértigo (1879)

  6. La visión de fray Martín (1880)

  7. La pesca (1884)

  8. Maruja (1886)

La poesía lírica

  1. Gritos de combate (1875)

  2. Versos perdidos

  3. Poemas cortos

Gaspar-Nuñez-de-Arce-05Escuela de español. Cursos de Español en Madrid.

Academia Paraninfo. 

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Calle Princesa, 70. 28011 Madrid. 

Teléfono: 915433139. 

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3 comentarios

Archivado bajo Poesía Española. Poemas Escogidos. Poetas Españoles.

3 Respuestas a “RECUERDOS. GASPAR NÚÑEZ DE ARCE. POEMAS ESCOGIDOS. POESIA ESPAÑOLA. BIOGRAFÍA Y OBRAS DE GASPAR NÚÑEZ DE ARCE.

  1. Jorge Eliécer Cepeda

    No aparece la letra dfl increíble e inmortal poema “EL MISERERE” lo quiero leer de nuevo

  2. Pingback: GASPAR NÚÑEZ DE ARCE. MISERERE. POEMAS ESCOGIDOS. POESIA ESPAÑOLA. OBRAS Y BIOGRAFIA. | aprenderespanolenmadrid

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