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FRANCISCO DE QUEVEDO. DOS POESÍAS ESCOGIDAS. SELECCION DE POESÍA ESPAÑOLA. BIOGRAFÍA BREVE DE QUEVEDO. SUS OBRAS.

Quevedo. Dos poemas escogidos:

Quevedo fue un escritor español del Siglo de Oro. Uno de los autores más destacados de la historia de la literatura española y es especialmente conocido por su obra poética.

Hemos seleccionado dos de sus poemas más conocidos.

POEMAS DE QUEVEDO.

FRANCISCO DE QUEVEDO.


A un hombre de gran nariz:

Érase un hombre a una nariz pegado,
Érase una nariz superlativa,
Érase una alquitara medio viva,
Érase un peje espada mal barbado;

Era un reloj de sol mal encarado.
Érase un elefante boca arriba,
Érase una nariz sayón y escriba,
Un Ovidio Nasón mal narigado.

Érase el espolón de una galera,
Érase una pirámide de Egito,
Los doce tribus de narices era;

Érase un naricísimo infinito,
Frisón archinariz, caratulera,
Sabañón garrafal morado y frito.

SONETO A LUIS DE GÓNGORA:

Yo te untaré mis obras con tocino
porque no me las muerdas, Gongorilla,
perro de los ingenios de Castilla,
docto en pullas, cual mozo de camino;

apenas hombre, sacerdote indino,
que aprendiste sin cristus la cartilla;
chocarrero de Córdoba y Sevilla,
y en la Corte bufón a lo divino.

¿Por qué censuras tú la lengua griega
siendo sólo rabí de la judía,
cosa que tu nariz aun no lo niega?

No escribas versos más, por vida mía;
aunque aquesto de escribas se te pega,
por tener de sayón la rebeldía.

FRANCISCO DE QUEVEDO.

BIOGRAFÍA DE FRANCISCO DE QUEVEDO:

Francisco Gómez de Quevedo Villegas y Santibáñez Cevallos, conocido como Francisco de Quevedo nació en Madrid el 14 de septiembre de 1580 y murió el 8 de septiembre de 1645 en Villanueva de los infantes.

Fue un escritor español del Siglo de Oro. Se trata de uno de los autores más destacados de la historia de la literatura española y es especialmente conocido por su obra poética, aunque también escribió obras narrativas y obras dramáticas.

Ostentó los títulos de señor de La Torre de Juan Abad y caballero de la Orden de Santiago.

Biografía:

Pertenece a una familia de hidalgos provenientes de la aldea de Vejorís, en la montaña de Cantabria.

Fue bautizado en la parroquia de San Ginés el 26 de septiembre de 1580.

Su infancia transcurrió en la Villa y Corte, rodeado de nobles y potentados, ya que sus padres desempeñaban altos cargos en Palacio. Su madre era dama de la reina, y su padre era el secretario de la hermana del rey Felipe II, María de Austria.

Huérfano a los seis años, pasó a estudiar en el Colegio Imperial de la Compañía de Jesús, en lo que hoy es el Instituto de San Isidro de Madrid.

Estudió Teología en Alcalá, sin llegar a ordenarse, y lenguas antiguas y modernas.

Durante la estancia de la Corte en Valladolid parece ser que circularon los primeros poemas de Quevedo, que imitaban o parodiaban los de Luis de Góngora bajo seudónimo (Miguel de Musa) o no, y el poeta cordobés detectó con rapidez al joven que minaba su reputación y ganaba fama a su costa, de forma que decidió atacarlo con una serie de poemas; Quevedo le contestó y ese fue el comienzo de una enemistad que no terminó hasta la muerte del cisne cordobés.

Quevedo también se aproximó a la prosa escribiendo como juego cortesano, en el que lo más importante era exhibir ingenio, la primera versión manuscrita de una novela picaresca, La vida del Buscón, y un cierto número de cortos opúsculos burlescos.

FRANCISCO DE QUEVEDO. BIOGRAFÍA.

Igualmente por esas fechas sostiene un muy erudito intercambio epistolar con el humanista Justo Lipsio, deplorando las guerras que estremecen Europa.

Hacia 1604 intenta explorar nuevos caminos métricos creando un libro de silvas que no terminó, a imitación de las de Publio Papinio Estacio, combinando versos de siete y once sílabas libremente.

Vuelve a la Corte a Madrid en 1606 y reside allí hasta 1611 entregado a las letras; escribe cuatro de sus Sueños y diversas sátiras breves en prosa; obras de erudición bíblica como su comentario Lágrimas de Jeremías castellanas; una defensa de los estudios humanísticos en España, la España defendida; y una obra política, el Discurso de las privanzas, así como lírica amorosa y satírica.

Se gana la amistad de Félix Lope de Vega, así como de Miguel de Cervantes, con quienes estaba en la Cofradía de Esclavos del Santísimo Sacramento; por el contrario, atacó sin piedad a los dramaturgos Juan Ruiz de Alarcón, cuyos defectos físicos le hacían gracia (era pelirrojo y jorobado), siendo él mismo deforme, así como Juan Pérez de Montalbán, hijo de un librero con el que Quevedo tuvo ciertas disputas.

Contra este último escribió La Perinola, cruel sátira de su libro misceláneo Para todos. Sin embargo, el más atacado sin duda fue Luis de Góngora, al que dirigió una serie de terribles sátiras acusándole de ser un sacerdote indigno, homosexual, escritor sucio y oscuro, entregado a la baraja e indecente.

En su descargo, cabe decir que Góngora le correspondió casi con la misma violencia

FRANCISCO DE QUEVEDO. BIOGRAFÍA. MONUMENTO.

Por entonces estrecha una gran amistad con el grande Pedro Téllez-Girón, el Gran Duque de Osuna, al que acompañará como secretario a Italia en 1613, desempeñando diversas comisiones para él que le llevaron a Niza, Venecia y finalmente de vuelta a Madrid, donde se integrará en el entorno del Duque de Lerma, siempre con el propósito de conseguir a su amigo el Duque de Osuna el nombramiento de virrey de Nápoles, lo que al fin logrará en 1616.

Vovió a Italia de nuevo con el Duque, éste le encargó dirigir y organizar la Hacienda del Virreinato, desempeñando otras misiones, algunas relacionadas con el espionaje a la República de Venecia, aunque no directamente como se ha creído hasta hace poco, y obtiene en recompensa el hábito de Santiago en 1618.

Caído el grande Osuna, Quevedo es arrastrado también como uno de sus hombres de confianza y se le destierra en 1620 a la Torre de Juan Abad (Ciudad Real), cuyo señorío había comprado su madre con todos sus ahorros para él antes de fallecer.

Los vecinos del lugar, sin embargo, no reconocieron esa compra y Quevedo pleiteará interminablemente con el concejo, si bien el pleito sólo se resolverá a su favor tras su muerte, en la persona de su heredero y sobrino Pedro Alderete.

Llegado allí a lomos de su jaca «Scoto», llamada así por lo sutil que era, como cuenta en un romance, y aislado ya de las tormentosas intrigas cortesanas, a solas con su conciencia, escribirá Quevedo algunas de sus mejores poesías, como el soneto «Retirado a la paz de estos desiertos…» o «Son las torres de Joray…» y hallará consuelo a sus ambiciones cortesanas y su desgarrón afectivo en la doctrina estoica de Séneca, cuyas obras estudia y comenta, convirtiéndose en uno de los principales exponentes del neoestoicismo español.

Completa el número de sus Sueños y redacta tratados políticos como Política de Dios, morales como Virtud militante y dos sátiras extensas: Discurso de todos los diablos y La hora de todos. Tomó parte muy activa en la controversia sobre el patronato de España con dos obras: Memorial por el patronato de Santiago y Su espada por Santiago, 1628. La cuestión se había suscitado cuando una reforma del Breviario Romano en el siglo XVII no citó la predicación y enterramiento de Santiago en España, lo que provocó un cruce de cartas y presiones que duró treinta y dos años hasta conseguir su revocación; el asunto se reavivó cuando se pretendió otorgar el patronazgo de España a santa Teresa de Jesús, lo que acabó por convertirse en una auténtica batalla de intelectuales en pro de una u otro, y Quevedo, bastante misógino, se inclinó por el santo guerrero Santiago.

FRANCISCO DE QUEVEDO. BIOGRAFÍA. MONUMENTO.

La entronización de Felipe IV supuso para Quevedo el levantamiento de su castigo, la vuelta a la política y grandes esperanzas ante el nuevo valimiento del Conde Duque de Olivares. Quevedo acompaña al joven rey en viajes a Andalucía y Aragón, algunas de cuyas divertidas incidencias cuenta en interesantes cartas. Por entonces denuncia sus obras a la Inquisición, ya que los libreros habían impreso sin su permiso muchas de sus piezas satíricas que corrían manuscritas haciéndose ricos a su costa. Quevedo quiso asustarlos y espantarlos de esa manera y preparar el camino a una edición definitiva de sus obras que nunca llegó a aparecer. Por otro lado, lleva una vida privada algo desordenada de solterón: fuma mucho, frecuenta las tabernas (Góngora le achaca ser un borracho consumado y en un poema satírico se le llama don Francisco de Quebebo) y frecuenta los lupanares, pese a que vive amancebado con una tal Ledesma. Sin embargo, es nombrado incluso secretario del monarca, en 1632, lo que supuso la cumbre en su carrera cortesana. Era un puesto sujeto a todo tipo de presiones: su amigo, el Duque de Medinaceli, es hostigado por su mujer para que lo obligue a casarse contra su voluntad con doña Esperanza de Mendoza,[6] señora de Cetina, viuda y con hijos, y el matrimonio, realizado en 1634, apenas dura tres meses. En contrapartida, son años de una febril actividad creativa. En 1634 publica La cuna y la sepultura y la traducción de La introducción a la vida devota de Francisco de Sales; de entre 1633 y 1635 datan obras como De los remedios de cualquier fortuna, el Epicteto, Virtud militante, Las cuatro fantasmas, la segunda parte de Política de Dios, la Visita y anatomía de la cabeza del cardenal Richelieu o la Carta a Luis XIII. En 1635 aparece en Valencia el más importante de uno de los numerosos libelos destinados a difamarle, El tribunal de la justa venganza, erigido contra los escritos de Francisco de Quevedo, maestro de errores, doctor en desvergüenzas, licenciado en bufonerías, bachiller en suciedades, catedrático de vicios y protodiablo entre los hombres.

En 1639, con motivo de un memorial aparecido bajo la servilleta del Rey Sacra, católica, cesárea, real Majestad…, donde se denuncia la política del Conde-Duque, se le detuvo, se confiscan sus libros y, sin apenas vestirse, es llevado al frío Convento de San Marcos en León hasta la caída del valido y su retirada a Loeches en 1643. En el monasterio Quevedo se dedicó a la lectura.

Pero Quevedo había salido ya del encierro, en 1643, achacoso y muy enfermo, y renuncia a la Corte para retirarse definitivamente en la Torre de Juan Abad. Es en sus cercanías, y tras escribir en su última carta que «hay cosas que sólo son un nombre y una figura», fallece en el convento de los padres dominicos de Villanueva de los Infantes, el 8 de septiembre de 1645. Se cuenta que su tumba fue profanada días después por un caballero que deseaba tener las espuelas de oro con que había sido enterrado y que dicho caballero murió al poco en justo castigo por tal atrevimiento. En 2009, sus restos fueron identificados en la cripta de Santo Tomás de la iglesia de San Andrés Apóstol de la misma ciudad.

Sus obras fueron muy mal recogidas y editadas por el humanista José Antonio González de Salas, quien no tiene empacho en retocar los textos, en 1648: El Parnaso español, monte en dos cumbres dividido, con las nueve Musas, pero es la edición más fiable; peor es la edición del sobrino de Quevedo y destinatario de su herencia, Pedro Alderete, en 1670: Las tres Musas últimas castellanas; en el siglo XX José Manuel Blecua las ha editado con rigor.

En 1663 se imprimió la primera biografía de Francisco de Quevedo, la de Pablo Antonio de Tarsia, abundante en anécdotas; posteriormente vendrán las de Aureliano Fernández Guerra en el siglo XIX, donde se le pinta como un hombre de estado, y la de Pablo Jauralde Pou en el siglo XX.

QUEVEDO. BIOGRAFIA. MONUMENTO.

Análisis de su obra:

Lo más original de la obra literaria de Quevedo radica en el estilo, vinculado al Conceptismo barroco y por lo tanto muy amigo de la concisión, de la elipsis y del cortesano juego de ingenio con las palabras mediante el abuso de la anfibología. Amante de la retórica, ensayó a veces un estilo oratorio lleno de simetrías, antítesis e isocola que lució más que nunca en su Marco Bruto. De léxico muy abundante, creó además muchos neologismos por derivación, composición y estereotipia y flexibilizó notablemente el mecanismo de la aposición especificativa en castellano («clérigo cerbatana, zapatos galeones…»), mecanismo que los escritores barrocos posteriores imitaron de él. En su sátira se acerca a veces a la estética del expresionismo al degradar a las personas mediante la reificación o cosificación, y la animalización. Se ha señalado, además, como un rasgo característico de su verso, la esticomitía, esto es, la tendencia a transformar cada verso en una sentencia de sentido completo, lo cual hace a sus poemas muy densos de significado, como era prioritario en su poética, radicada en los principios del conceptismo barroco.

La mayor parte de la producción poética de Quevedo es satírica, pero como ya apercibió el abate José Marchena sus sátiras están mal dirigidas y, aunque consciente de las causas verdaderas de la decadencia general, es para él más un mero ejercicio de estilo que otra cosa y se vierte contra el bajo pueblo más que contra la nobleza, en lo cual no tuvo el atrevimiento de, por ejemplo, el otro gran satírico de su época, Juan de Tassis y Peralta, segundo Conde de Villamediana. Cultivó también una fina lírica cortesana realizando un cancionero petrarquista en temas, estilo y tópicos, prácticamente perfecto en técnica y fondo, en torno a la figura de Lisi, que no hay que identificar como se ha querido con ninguna dama concreta, sino con un arquetipo quintaesenciado de mujer. Destacan sobre todo sus sonetos metafísicos y sus salmos, donde se expone su más íntimo desconsuelo existencial. La visión que da su filosofía es profundamente pesimista y de rasgos preexistencialistas. El cauce preferido para la abundante vena satírica de que hizo gala es sobre todo el romance, pero también la letrilla («Poderoso caballero es Don Dinero»), vehículo de una crítica social a la que no se le esconden los motivos más profundos de la decadencia de España, y el soneto. Abominó de la estética del Culteranismo cuyo líder, Luis de Góngora, fue violentamente atacado por Quevedo en sátiras personales. Contra la pedantería y obscuridad que le imputaba se propuso también editar las obras de los poetas renacentistas Francisco de la Torre y Fray Luis de León.

QUEVEDO. BIOGRAFIA. MONUMENTO.

La poesía amorosa de Quevedo, considerada la más importante del siglo XVII, es la producción más paradójica del autor: misántropo y misógino, fue, sin embargo, el gran cantor del amor y de la mujer. Escribió numerosos poemas amorosos (se conservan más de doscientos), dedicados a varios nombres de mujer: Flora, Lisi, Jacinta, Filis, Aminta, Dora. Consideró el amor como un ideal inalcanzable, una lucha de contrarios, una paradoja dolorida y dolorosa, en donde el placer queda descartado. Su obra cumbre en este género es, sin duda, su «Amor constante más allá de la muerte».


Obra literaria

Poesía

La obra poética de Quevedo, que está constituida por unos 875 poemas, presenta ejemplos de casi todos los subgéneros de su época: poesía satírico-burlesca, amorosa, moral, heroica, circunstancial, descriptiva, religiosa y fúnebre. Aproximadamente, un 40% de sus textos son satíricos; si a ello se le añade el hecho de que muchos de ellos circularon públicamente en vida del autor a través de copias manuscritas, se explica la fama de crítico severo y mordaz de su época con que se conoce, en parte, a Quevedo.

La primera impresión de sus poemas tuvo lugar en 1605, en la antología conocida con el nombre de Primera parte de las flores de poetas ilustres de España. De forma póstuma, la mayor parte de sus poemas aparecieron publicados en dos obras: El Parnaso español (1648) y Las Tres Musas Últimas Castellanas (1670).

Prosa

Obras satírico-morales

  • Sueños y discursos, compuestos entre 1606 y 1623, circularon abundantemente manuscritos pero no se imprimieron hasta 1627. Se trata de cinco narraciones cortas de inspiración lucianesca donde se pasa revista a diversas costumbres, oficios y personajes populares de su época. Son, por este orden, El Sueño del Juicio Final (llamado a partir de la publicación de Juguetes de la niñez, la versión expurgada de 1631 El sueño de las calaveras), El alguacil endemoniado (redenominado El alguacil alguacilado), El Sueño del Infierno (esto es, Las zahúrdas de Plutón en su versión expurgada), El mundo por de dentro (que mantuvo su nombre siempre) y El Sueño de la Muerte (conocido como La visita de los chistes).

  • De la estirpe de los Sueños son dos llamadas «fantasías morales», el Discurso de todos los diablos y de La hora de todos. Ambas son también sátiras lucianescas de característico tono jocoserio, aunque en su factura y creatividad superan a los Sueños:

    • Discurso de todos los diablos o infierno emendado (1628), publicado en algunas versiones como El peor escondrijo de la muerte y, a partir de 1631, en la versión expurgada en la que aparecen también los cinco Sueños con los títulos cambiados que se enumeran más arriba, con el título de El entremetido y la dueña y el soplón.

    • La hora de todos y la Fortuna con seso, variación sobre el tema del mundo al revés en que la Fortuna recobra el juicio y da a cada persona lo que realmente merece, provocando tan gran trastorno y confusión que el padre de los dioses debe volverlo todo a su primitivo desorden.

  • La novela picaresca Historia de la vida del Buscón llamado don Pablos; ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños, apareció impresa en Zaragoza en 1626, pero existen tres versiones más de la obra con grandes divergencias textuales. El problema es complejo, pues todo parece indicar que Quevedo retocó su obra varias veces. La versión más antigua es el manuscrito 303 bis (olim Artigas 101) de la Biblioteca de Menéndez Pelayo a causa del cotejo de las variantes y la manera en que unos testimonios se agrupan frente a otros. La impresión de 1626 fue asumida, si no controlada, por Quevedo, según el propio autor declara en su memorial Su espada por Santiago (1628) y la sinceridad de sus palabras es confirmada por otros datos, así que en realidad no puede sostenerse que se hiciera sin permiso del autor. Pero esta versión no fue la última, pues don Francisco volvió sobre ella para retocar algunos pormenores narrativos, amplificar el retrato satírico de varios personajes secundarios y paliar las expresiones que juzgaron irreverentes o blasfemas los redactores de dos libelos antiquevedia­nos, el Memorial enviado a la Inquisición contra los escritos de Quevedo (1629) y El Tribunal de la Justa Venganza (1635). De estos retoques dan fe los otros manuscritos. El Buscón es un divertimento en que el autor se complace en ridiculizar los vanos esfuerzos de ascensión social de un pobre diablo perteneciente al bajo pueblo; para ello exhibe cortesanamente su ingenio por medio de un brillante estilo conceptista que degrada todo lo que toca cosificándolo o animalizándolo, utilizando una estética preexpresionista que se aproxima a Goya, Solana y Valle-Inclán y no retrocediendo ante las gracias más repugnantes. La caracterización apenas existe: se trata sólo de un vehículo para el lucimiento aristocrático del autor.

QUEVEDO. OBRA LITERARIA. RETRATO.

Obras festivas

  • Premática y aranceles, hechas por el fiel de las putas, Consejos para guardar la mosca y gastar la prosa, Premática del tiempo, Capitulaciones matrimoniales y Capitulaciones de la vida de la Corte son sátiras de los géneros burocráticos habituales en las cancillerías y que se aplican a temas grotescos.

  • Cartas del caballero de la Tenaza (1625), humorística descripción de las epístolas intercambiadas entre un caballero sumamente tacaño y su amante, que quiere sacarle dinero por cualquier medio.

  • Libro de todas las cosas y otras muchas más. Compuesto por el docto y experimentado en todas materias. El único maestro malsabidillo. Dirigido a la curiosidad de los entremetidos, a la turbamulta de los habladores, y a la sonsaca de las viejecitas.

  • Gracias y desgracias del ojo del culo. Opúsculo jocoso sobre los placeres y las dolencias relativos a semejante órgano.

Teatro

No existe un catálogo definitivo de la obra teatral atribuible a Quevedo, y no solo por la dificultad de reconocer su autoría sino por las dificultades de considerar a algunos textos como teatrales. En cualquier caso, se consideran como seguras y plenamente teatrales las siguientes obras:[9]

  • la comedia Cómo ha de ser el privado y

  • los entremeses Bárbara, Diego Moreno, La vieja Muñatones, Los enfadosos, La venta, La destreza, La polilla de Madrid, El marido pantasma, El marión, El caballero de la Tenaza, El niño y Peralvillo de Madrid, La ropavejera y Los refranes del viejo celoso.

Además, se toman también en consideración diversos fragmentos de comedias perdidas, alguna loa y diez bailes.

Obra no literaria

Política de Dios, gobierno de Cristo. Su primera parte fue escrita hacia 1617 (en la dedicatoria a Olivares, de 1626, le dice que «es el libro que yo escribí diez años ha») e impresa en 1626 con el título de Política de Dios, gobierno de Cristo y tiranía de Satanás. La segunda parte, escrita en torno a 1635, se publicó en 1655. Las dos partes juntas se publicaron bajo el epígrafe Política de Dios, gobierno de Cristo, sacada de la Sagrada Escritura para acierto del Rey y del reino en sus acciones.

  • Mundo caduco y desvaríos de la edad (1621, ed. 1852).

  • Grandes anales de quince días (1621, ed. 1788), análisis de la transición entre los reinados de Felipe III y Felipe IV.

  • Memorial por el patronato de Santiago (1627, ed. 1628).

  • Lince de Italia y zahorí español (1628, ed. 1852).

  • El chitón de Tarabillas (1630), impreso muchas veces con el título de Tira la piedra y esconde la mano. Defiende las disposiciones económicas del Conde-Duque de Olivares, de quien luego se distanciaría.

  • Execración contra los judíos (1633), alegato antisemita que contiene una velada acusación contra don Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares y valido de Felipe IV.

  • Carta al serenísimo, muy alto y muy poderoso Luis XIII, rey cristianísimo de Francia (1635).

  • Breve compendio de los servicios de Francisco Gómez de Sandoval, duque de Lerma (1636).

  • La rebelión de Barcelona ni es por el güevo ni es por el fuero. 1641, panfleto contra la revuelta catalana de 1640.

  • Vida de Marco Bruto, 1644, glosa de la vida correspondiente al famoso asesino de César escrita por Plutarco, escrita con algebraico rigor y una elevación de estilo conceptista poco menos que inimitable.

  • España defendida y los tiempos de ahora, de las calumnias de los noveleros sediciosos, editada por primera vez en 1916.

QUEVEDO. OBRA LITERARIA. ESTATUA.

Obras ascéticas

  • Providencia de Dios, 1641, tratado contra los ateos que intenta unificar estoicismo y cristianismo.

  • Vida de San Pablo, 1644.

  • Vida de Santo Tomás de Villanueva, 1620.

  • La constancia y paciencia del santo Job, publicada póstumamente en 1713.

Obras filosóficas

  • Doctrina moral del conocimiento propio, y del desengaño de las cosas ajenas (Zaragoza, 1630).

  • La cuna y la sepultura para el conocimiento propio y desengaño de las cosas ajenas (Madrid, 1634), que es una reescritura de la obra anterior, publicada sin su autorización, en la que amplificó y mejoró estilísticamente el texto precedente.

  • Epicteto, y Phocílides en español con consonantes, con el Origen de los estoicos, y su defensa contra Plutarco, y la Defensa de Epicuro, contra la común opinión (Madrid, 1635).

  • Las cuatro pestes del mundo y los cuatro fantasmas de la vida (1651).

Crítica literaria

  • La aguja de navegar cultos con la receta para hacer Soledades en un día (1631), satírica embestida contra los poetas que usan el lenguaje gongorino o culterano.

  • La culta latiniparla (1624), burlesco manual para hablar en lenguaje gongorino.

  • La Perinola (1633, ed. en 1788), ataque contra el Para todos de Juan Pérez de Montalbán.

  • Cuento de cuentos (1626), reducción al absurdo de los coloquialismos más vacíos de significado.

Epistolario

Fue editado por Luis Astrana Marín en 1946, apareciendo en dicho epistolario 43 cartas inéditas de los últimos diez años de la vida del autor, que le escribió a su amigo Sancho de Sandoval de Beas (Jaén).[10]

Traducciones

Quevedo frecuentó a humanistas como el distante Justo Lipsio y el más cercano José Antonio González de Salas; ambos le transmitieron su fervor por Propercio. Como helenista, las traducciones de Quevedo del griego dejan bastante que desear; se atrevió, sin embargo, a traducir pésimamente a Anacreonte (traducción que circuló manuscrita y no se imprimió en vida de Quevedo, sino en 1656), al pseudo Focílides y la Vida de Marco Bruto de Plutarco para su Marco Bruto. Mayor mérito tienen sus Lamentaciones de Jeremías desde el hebreo, o sus versiones de excelente latinista de los satíricos Marcial, Persio y Juvenal; sus obras están esmaltadas también de reminiscencias de Virgilio, Propercio, Tibulo, Ovidio, Estacio y Séneca, autores que, como los citados satíricos, frecuentó no poco. También son excelentes sus versiones del italiano y el francés; en esta última lengua, conocía la obra de líricos como Joachim du Bellay y leía y admiraba la de Montaigne e incluso es posible que tradujese el primer libro de sus Essais. En su haber se cuentan:

  • Introducción a la vida devota, de San Francisco de Sales.

  • De los remedios de cualquier fortuna (1638), versión libre de Séneca.

  • El Rómulo, 1632, del marqués Virgilio Malvezzi.

Obras perdidas

  • La segunda parte de la Vida de Marco Bruto, mencionada por Quevedo en sus últimas cartas, en 1644.

  • Historia de don Sebastián, rey de Portugal.

  • La polilla de las repúblicas.

  • Historia del año 1631.

  • Dichos y hechos del Duque de Osuna en Flandes, España, Nápoles y Sicilia.

QUEVEDO. OBRA LITERARIA. ESTATUA.

Personaje literario y cinematográfico

Como prototipo del intelectual cortesano que exhibía su ingenio y con frecuencia le gustaba escandalizar o épater le bourgeois, Quevedo pasó a la literatura popular como personaje de chistes con frecuencia groseros, volviéndose personaje de leyendas urbanas como algunos de sus seguidores, por ejemplo Camilo José Cela. Igualmente fue el afortunado personaje de gran número de piezas teatrales y novelas; ya Diego de Torres Villarroel lo resucitó a principios del siglo XVIII en sus Sueños morales, visiones y visitas de Torres con Don Francisco de Quevedo por Madrid, y en el XIX es personaje principal de los dramas Don Francisco de Quevedo (1848) del poeta romántico Eulogio Florentino Sanz, de Una broma de Quevedo y Cuando ahorcaron a Quevedo, de Luis de Eguílaz, o, ya en el siglo XX, de El caballero de las espuelas de oro, de Alejandro Casona.

De la misma manera tentó a la novela histórica: en el XIX escribió Francisco José Orellana Quevedo (1857) y Antonio de San Martín su novela por entregas Aventuras de don Francisco de Quevedo (1883–1884). Francisco de Quevedo es también, junto a otros personajes históricos de la España de Felipe IV, un personaje secundario en la saga conocida como Las aventuras del capitán Alatriste (1996), de Arturo Pérez-Reverte, y en la película basada en ella, Alatriste (2006), dirigida por Agustín Díaz Yanes, en donde el personaje de Quevedo es interpretado por el actor Juan Echanove. En esta obra de ficción, Quevedo es presentado como amigo personal del mal llamado capitán Don Diego Alatriste y Tenorio, veterano de las guerras de Flandes, quien se gana la vida como sicario en el Madrid del siglo XVII. La primera aparición de Quevedo se da en el primer título de la saga, El capitán Alatriste (1996), donde es representado como un hombre ingenioso, apasionado y excelente espadachín, quien regularmente debe hacer uso de la herreruza (espada) para zanjar los contantes conflictos en los que se involucra, ya sea por los desafortunados versos que dedica a numerosas personas (incluidas personalidades de renombre), como por aquellos relacionados con su amigo Alatriste.

Juan Echanove interpretando a Quevedo

En términos narrativos, Francisco de Quevedo representa en la obra el contrapunto alegre y deshinibido a la personalidad reservada y tosca de Alatriste, aportando a la lectura del texto momentos frescos y de un humor elegante e imaginativo, aunque también cumple el rol de factor determinante en muchos de los sucesos de la obra, especialmente en el segundo volumen de la saga Limpieza de sangre (1997). Cabe destacar que en la obra como en sus numerosos epílogos, aparecen algunas obras (mayoritariamente sonetos) que son «atribuidos» a este personaje, entre los que destaca aquel que «Alaba la virtud militar, en la persona del capitán Alatriste». Este poema, que Quevedo habría dedicado a Alatriste, narra de manera alegórica la vida y carácter del personaje, loando su valentía y temple.

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Academia Paraninfo. 

Calle Princesa, 70. 28011 Madrid. 

Teléfono: 915433139. 

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PEDRO CALDERON DE LA BARCA. LA VIDA ES SUEÑO: FRAGMENTOS ESCOGIDOS. BIOGRAFIA Y OBRAS.

Pedro Calderón de la Barca

Poeta y dramaturgo español del Siglo de Oro, conocido universalmente por su obra La vida es sueño.

LA VIDA ES SUEÑO. CALDERON DE LA BARCA.

CALDERON DE LA BARCA.

A continuación podéis leer unos fragmentos escogidos de su obra más famosa.

La vida es sueño es una obra de teatro de Pedro Calderón de la Barca. El tema central es la libertad frente al destino.

LA VIDA ES SUEÑO. PEDRO CALDERON DE LA BARCA.

LA VIDA ES SUEÑO. PEDRO CALDERON DE LA BARCA.

LA VIDA ES SUEÑO – JORNADA III – ESCENA XIX

SEGISMUNDO

Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña,
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí,
destas prisiones cargado;
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

LA VIDA ES SUEÑO. PEDRO CALDERON DE LA BARCA.

De “la vida es sueÑo”

Sueña el rey que es rey, y vive        
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe        
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!        
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?        

Sueña el rico en su riqueza,        
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;        
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,        
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.        

Yo sueño que estoy aquí        
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.        
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,        
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.  

LA VIDA ES SUEÑO. PEDRO CALDERON DE LA BARCA.

Pedro Calderón de la Barca. Biografía:

Nació en Madridel 17 de enero de 1600 y murió también en Madrid el 25 de mayo de 168.

Fue un militar, escritor, poeta y dramaturgo barroco español del Siglo de Oro.

Su padre, Diego, era secretario del Consejo y Contaduría Mayor de Hacienda y se casó con Ana María de Henao, de una noble familia alemana. Pedro fue el tercero de los cinco hijos que el matrimonio tuvo y era, por lo tanto, de origen montañés e hidalgo.

Empezó a ir al colegio en 1605 en Valladolid, porque allí estaba la Corte.

Como destacó en los estudios, el padre, de carácter autoritario, decidió destinarlo a ocupar una capellanía que estaba reservada por la abuela a alguien de la familia que fuese sacerdote. Con ese propósito pasó al Colegio Imperial de los jesuitas de Madrid en 1608. Allí permaneció hasta 1613 estudiando gramática, latín, griego, y teología.

Cuando llevaba dos años estudiando en Madrid, falleció su madre, en 1610, y su padre casó en segundas nupcias; este hecho le unió especialmente a sus hermanos José y Diego frente a su padre. Continuó en la universidad de Alcalá, donde estudió lógica y retórica.

En 1615, al fallecer su padre, pasó a la Universidad de Salamanca, donde se graduó de bachiller en derecho canónico y civil, sin llegar a ordenarse como hubiera sido deseo del padre.

PEDRO CALDERON DE LA BARCA. BIOGRAFIA.

Decidió abandonar los estudios religiosos por la carrera militar y llevó una vida algo revuelta de pendencias y juego; también tuvo problemas en el ámbito familiar, pues el testamento paterno obligaba al dramaturgo y a sus hermanos a pleitear con su madrastra y a vender el cargo de su padre para pagar gastos.

Entró al servicio del duque de Frías, con el que viajó por Flandes y el norte de Italia entre 1623 y 1625.

Entre 1623 y 1625 participó en varias campañas bélicas y en 1625 marchó como soldado al servicio del Condestable de Castilla.

Su primera comedia conocida, Amor, honor y poder, fue estrenada en Madrid con motivo de la visita de Carlos, príncipe de Gales, en 1623.

Desde 1625, proveyó a la Corte de un extenso repertorio dramático.

CALDERON DE LA BARCA. BIOGRAFIA Y OBRAS.

En 1629 escribe El príncipe constante, al igual que La dama duende, su primer gran éxito. Con estas y otras comedias fue ganándose el aprecio del rey Felipe IV, que empezó a hacerle encargos para los teatros de la Corte, ya fuera el salón dorado del desaparecido Alcázar o el recién inaugurado Coliseo del Palacio del Buen Retiro, para cuya primera función escribió en 1634 El nuevo Palacio del Retiro.

Se ganó el aprecio del público en general en la década de los treinta con sus piezas para los corrales de comedias madrileños de la Cruz y del Príncipe.

En 1635 se le nombró director del Coliseo del Buen Retiro y escribió El mayor encanto, el amor, entre otros muchos y muy refinados espectáculos dramáticos, para los cuales contó con la colaboración de hábiles escenógrafos italianos como Cosme Lotti o Baccio del Bianco y expertos músicos para las primeras zarzuelas que se escribieron, como Juan Hidalgo.

PEDRO CALDERON DE LA BARCA

En 1636 el Rey le nombra caballero de la Orden de Santiago y su amigo y discípulo Vera Tassis publica la Primera parte de sus comedias; al año siguiente la segunda, hasta las nueve que llegó a imprimir, si bien se conservan tres más impresas por otros editores menos cuidadosos; en 1677 aparecerá, además, la primera parte de sus autos sacramentales.

Se distinguió como soldado al servicio del Duque del Infantado durante el sitio de Fuenterrabía (1638), y en la guerra de secesión de Cataluña (1640).

Por entonces se amplía el Palacio del Retiro y se construye un gran estanque de agua en cuya isla central estrenará en 1640 Certamen de amor y celos.

Pero, herido durante el sitio de Lérida, obtuvo la licencia absoluta en 1642 y una pensión vitalicia. Estrena sus obras más ambiciosas, las que requieren música (zarzuelas) y más escenografía.

PEDRO CALDERON DE LA BARCA.

Calderón es por entonces un discreto pero activo cortesano y llega a convertirse en un personaje respetado e influyente, modelo para una generación entera de nuevos dramaturgos e incluso para talentos tan grandes como los de Agustín Moreto y Francisco Rojas Zorrilla, sus más importantes discípulos.

A mediados de los cuarenta el dramaturgo se sumió en una cierta crisis. Hacia 1646 nace su hijo natural, Pedro José, y Calderón ha de replantearse su vida.

Sale de esta crisis interior y exterior al reabrirse los teatros en 1649 y al convertirse durante unos años en secretario del Duque de Alba; además, ingresa en los terciarios (Tercera orden de San Francisco) en 1650 y se ordena sacerdote en 1651. Poco después (1653), obtuvo la capellanía que su padre tanto ansiaba para la familia, la de los Reyes Nuevos de Toledo, y, aunque siguió escribiendo comedias y entremeses, desde entonces dio prioridad a la composición de autos sacramentales.

Monumento_a_Calderón_de_la_Barca_(Madrid)

MONUMENTO A CALDERON DE LA BARCA EN MADRID.

Siguió componiendo espectáculos para los reyes en el Palacio del Buen Retiro y para la fiesta teológica del Corpus, pero se decanta por los temas mitológicos, huyendo así su fantasía de una realidad tan áspera como la que demuestra la firma de la Paz de los Pirineos en 1659. Entonces ya era el dramaturgo más celebrado de la corte y todavía en 1663 el rey siguió distinguiéndole al designarle como su capellán de honor, hecho que le obligó a trasladar definitivamente su residencia a Madrid; la muerte del monarca en 1665 marcó un cierto declive en el ritmo de su producción dramática; se le nombra sin embargo capellán mayor de Carlos II en 1666.

Al final de su vida sufrió algunas estrecheces económicas, pero con motivo del Carnaval de 1680 compondrá su última comedia, Hado y divisa de Leónido y Marfisa; falleció el 25 de mayo de 1681, dejando a medio terminar los autos sacramentales encargados para ese año; su entierro fue austero y poco ostentoso, como deseaba en su testamento.

CALDERON DE LA BARCA. BIOGRAFIA Y OBRAS.

CALDERON DE LA BARCA.

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Antonio Gala: tres poemas escogidos de su libro poemas de amor. Citas célebres. Poesía española.

Antonio Gala. Escritor, periodista y poeta de las letras españolas.

Poesía de Antonio Gala.

Antonio Gala. Escritor y poeta español.

Hemos escogido tres poemas de Antonio Gala, extraidos de su libro Poemas de Amor.

También hemos escogido un puñado de frases célebres de este autor.

Antonio Gala es un importante escritor y también un personaje célebre de la vida pública española. Sus famosas apariciones en televisión le hicieron popular y apreciado por la sociedad española.

Un hombre culto, refinado, educado y elegante. Famoso su exquisitez en el dominio de la palabra.

Poesía de Antonio Gala.

Este famoso y célebre poeta español nació en Córdoba; allí pasó su infancia y escribió sus primeras obras.

Es licenciado en derecho, Filosofía y Letras, Ciencias Políticas y Económicas.

Ha vivido en Portugal y en Italia.

Ha escrito en numerosas ocasiones para periódicos.

Su famosa novela: El manuscrito carmesí, ganó el premio Planeta en 1990.

Es un autor reconocido y ha recibido numerosos premios.

Antonio Gala. Poemas y citas.

Antonio Gala. Poemas y citas.

Poemas de amor.

El enamorado:

  • No tuve yo más ley que tu figura

  • y el lazo de tu pelo por abrigo;

  • tu camisa de Holanda, mi enemigo;

  • tu tijera, mi cetro y desventura.

  • En chinelas pasé mi noche oscura,

  • enhebrándote agujas de castigo.

  • Con un bastidor falso por testigo,

  • el juez prevaricó de tu costura.

  • No quiero ya saber qué lleva dentro

  • este fruto de abril, cansado y triste,

  • cuya flor disecaste en tu diario.

  • Me busco el corazón y no lo encuentro:

  • olvidé que, por juego, tú lo hiciste

  • bebedero anteayer de tu canario.

A su lencería:

  • Sobre el tesoro tú, cándido amante,

  • tu avaricia blanquísima despliegas,

  • y, envidiosa nube, altivo niegas

  • al deseo su centro deslumbrante.

  • Cuándo será que, en gracia de un instante,

  • queden, vidente amor, sus ansias ciegas,

  • y de la vid en las hermosas vegas

  • libres racimo y gloria penetrante.

  • Oh feliz ser, oh velo del recinto

  • en que la vida tiembla y se acobarda,

  • desfallece la mar, se yergue el fuego.

  • Todo es igual y todo ya distinto:

  • el dulce arquero que tu luna guarda

  • con su rayo me hiera, y muera luego.

Soneto verde:

  • Cuando en octubre amor por la semilla

  • conspira con abril de la mirada

  • me subyugó una rosa equivocada:

  • si verde corazón, tez amarilla.

  • De una la noche en otra maravilla

  • -cera ya agraz, ya pluma alabeada-

  • Regresó el alba, limpia y afilada,

  • Rasgándome de pura la mejilla.

  • Verde presidio y hondo, verde prado,

  • que a la esperanza indócil alimentas

  • con grama en flor, sonrisa de mi dueño:

  • suba la muerte y máteme a tu lado,

  • que esmeraldas, cantáridas y mentas

  • me han dispuesto un profundo y verde sueño.

Antonio Gala. Poesía.

Poesía de Antonio Gala

Citas célebres, escogidas, de Antonio Gala:

La Poesia – La Vida

La vida es más desorganizada que una novela, menos intencionada y más indefinida.

El Tiempo – La Filosofïa

Mirar sólo al futuro es no mirar la tierra que pisamos y tropezar en ella.

El Amor – El Tiempo

Cuando algo necesita ser recordado, malo: es que el corazón se nos ha ido a otro sitio.

El Alma – La Filosofïa – La Vida

Para llorar es necesario no tener miedo. Para llorar es necesario ser valiente.

La Filosofïa – La Vida – El Amor – El Sueño

No es la edad, sino la actitud lo que nos hace jóvenes.

El Placer – La Pasión – El Amor – La Felicidad

La pasión es un guerra cuerpo a cuerpo.

El Amor – El Arte – El Alma – El Perdón

A la libertad no se llega sino por el camino de la libertad.

La Vida – El Tiempo – La Pasión

El tiempo se calcula por los latidos del corazón.

La Filosofïa – El Tiempo – La Felicidad

Vive ahora. Y olvida los ideales ajenos. Ponte de acuerdo con los tuyos, empieza ya a buscarlos.

La Vida – El Destino

Sufrir es malo, pero el sufrimiento nos eleva.

El Amor – La Pasión – El Placer

No se puede poseer del todo, sin ser del todo poseído.

La Filosofïa

Yo sé con cuánta frecuencia callar es gritar intensamente

El Amor – La Poesia

No hay detergente mejor que las caricias, salvo que haya una herida, por muy cicatrizada que parezca.

El Alma – La Vida – La Felicidad

La esperanza, para serlo de veras, tiene que ser más ciega que la fe.

El Amor – La Pasión – El Placer

El auténtico juego es aquel en el que lo que interesa no es perder o ganar, sino el placer de estar jugando.

El Arte – La Historia

El arte es la vía más alta que conozco de digerir la historia.

El Amor – La Pasión – La Amistad – La Filosofïa

Para mí el amor fue siempre la amistad con momentos eróticos.

La Vida – La Muerte – El Tiempo

Quien convierte el pasado en un presente móvil es porque ya se ha muerto hasta para sí misma.

La Filosofïa – La Vida

La experiencia demuestra todo lo contrario de lo que ha querido la ilusión.

El Arte – La Filosofïa – El Sueño

Ahora sé que la meta más alta de cualquier creador es alcanzar la perfección del silencio.

El Amor – La Filosofïa

El amor no es una silla dorada donde uno se sienta;no es un lecho de rosas en donde uno se acuesta, ni siquiera una plancha con clavos, donde una, como un faquir, pretende descansar. El amor no es siquiera un lugar donde, por lo menos, se respira. El amor simplemente no es nada.

La Infancia – La Vida – La Filosofïa

Sobre la infancia cae un telón. Todo lo que nosotros pretendamos prolongar nuestra infancia es literatura.

La Historia – La Filosofïa

Hay quien cree que la Historía, con mayúscula, con una pretenciosa y ensangrentada mayúscula, es el aperitivo de la cena de dios: en ella no se cena sino que se es cenado.

La Política – La Filosofïa

El fundamentalismo, se dé donde se dé, es exactamente lo contrario de cualquier fundamento.

La Vida – El Destino – El Tiempo

La vida es como un día. Al principio parece interminable, aunque se produzca una muerte repentina; pero llega un momento en que se ve el final, aunque el telón se retrase en caer.

La Vida – La Sociedad – La Filosofïa

Sí, de veras compadezco a esos escritores ingeniosos o graciosos o humoristas o aventureros o amorosos que tienen que serlo a todas horas, siempre, más que escritores, qué tragedia de vida.

El Amor – La Vida – La Pasión

Hay tardes en que todo huele a enebro quemado y a tierra prometida. Tardes en que está cerca el mar y se oye la voz que dice: “Ven”.

Escuela de español. Cursos de Español en Madrid.

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Miguel de Cervantes Saavedra: Biografía. Vida y obras.

Miguel de Cervantes Saavedra es considerado como la máxima figura de la literatura española.

Miguel de Cervantes Saavedra.

Miguel de Cervantes Saavedra.

Su obra más importante, Don Quijote de la Mancha, se ha convertido en universal. Numerosos críticos han considerado a esta gran obra como la primera novela moderna y una de las mejores obras de la literatura universal.

Miguel de Cervantes. Monumento en la Plaza de España de Madrid.

Miguel de Cervantes. Monumento en la Plaza de España de Madrid.

A Cervantes se le ha dado el sobrenombre de «Príncipe de los Ingenios».

Nació el 29 de septiembre de 1547 y murió el 22 de abril de 1616. Fue soldado, novelista, poeta y dramaturgo.

Cervantes es una figura emblemática y rutilante de la literatura española. No en vano la institución pública creada por España en 1991 para la promoción y la enseñanza de la lengua española y para la difusión de la cultura española se llama Instituto Cervantes.

Infancia y juventud de Cervantes.

No se conoce con seguridad el lugar de nacimiento del escritor. Alcalá de Henares es el lugar que se considera más probable, dado que fue bautizado allí.

El día exacto de su nacimiento no se sabe, pero lo más probable es que fuera el 29 de septiembre, fiesta del arcángel San Miguel. La tradición de aquella época era recibir el nombre del santo del día. Su bautizo fue en Alcalá de Henares el 9 de octubre de 1547, en la parroquia de Santa María la Mayor.

Su padre se llamaba Rodrigo de Cervantes y era cirujano. Oficio que se asemeja más a una actual practicante que a un médico. Este hombre tenía ascendencia cordobesa y antepasados gallegos.

Su madre fue Leonor de Cortinas, de la cual apenas se sabe nada, excepto que era natural de Arganda del Rey.

Tuvo 6 hermanos, entre ellos una religiosa y un soldado.

En torno al 1551 se trasladaron a Valladolid. Estuvo varios meses preso y se le embargaron sus bienes por culpa de las deudas.

En 1556 fue a Córdoba para recoger la herencia de su abuelo Juan y huir de los acreedores.

No llegó a estudiar en la universidad. Sobre su etapa estudiantil no existen datos precisos.

En 1566 se asienta en Madrid. Asiste al Estudio de la Villa, regentado por el catedrático de gramática Juan López de Hoyos.

López de Hoyos incluye en uno de sus libros dos poesías de Cervantes, nuestro caro y amado discípulo. Esas son sus primeras manifestaciones literarias. En estos años Cervantes se aficionó al teatro viendo las representaciones de Lope de Rueda.

La batalla de Lepanto.

Llegó a Roma en diciembre de 1569. En la ciudad “eterna” Cervantes leyó los poemas caballerescos de Ludovico Ariosto y los Diálogos de amor de León Hebreo (un judío sefardita). Estas lecturas influirán sobre su idea del amor.

Miguel de Cervantes se impregna del estilo y arte de la Italia de aquella época. Guardará siempre un recuerdo excepcionalmente bueno de su paso por el país transalpino. Se dejará reflejar en algunas de sus obras, más adelante.

Giulio Acquaviva le tomó bajo su servicio. Este hombre, que llegó a cardenal en 1570, había conocido a Cervantes en Madrid. Con él fue a Palermo, Milán, Florencia, Venecia, Parma y Ferrara.

Entonces Cervantes se alistó como soldado en la compañía del Diego de Urbina, capitán del tercio, y dejó a Acquaviva. Embarcó en la galera Marquesa. Y participó en la Batalla de Lepanto, el 7 de octubre de 1571, alistado en la armada cristiana capitaneada por don Juan de Austria. Aquella épica e histórica batalla contaba también con la participación de uno de los marinos más ilustres de la época: el marqués de Santa Cruz.

Algunas crónicas dicen que Cervantes no estaba pleno de salud durante la batalla. Sin embargo combatió bravamente por Dios y por su rey. Su señor le recompensó por su buen comportamiento con cuatro ducados más en su paga. Cervantes fue herido en el pecho y en la mano por dos disparos de arcabuz.

Por esto ha recibido el apodo de manco de Lepanto. Su mano izquierda no fue seccionada, sino que se anquilosó por el plomo que afectó al nervio. Permaneció seis meses en un hospital de la ciudad de Messina, reanudando su vida militar en 1572. Tomó parte en expediciones navales bajo el mando del capitán Manuel Ponce de León.

El manco de Lepanto. Batalla contra los turcos.

Lepanto. Batalla contra los turcos.

Su regimiento, Lope de Figueroa, aparece en la obra El Alcalde de Zalamea, de Pedro Calderón de la Barca.

Más tarde viajó por las principales ciudades de Sicilia, Cerdeña, Génova y la Lombardía. Por último, estuvo en Nápoles durante dos años.

Cervantes siempre se mostró muy orgulloso de haber luchado en la batalla de Lepanto. Para él fue, como escribió en el prólogo de la segunda parte del Quijote, la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros.

Cautiverio en Argel:

Cuando Cervantes y su hermano Rodrigo regresaban a España, desde Nápoles, a bordo de la galera Sol fueron hechos prisioneros por los turcos. Les llevaron a Argel.

Le hicieron esclavo y pidieron quinientos escudos de oro por su rescate puesto que creían que era una personalidad de importancia.

Estuvo prisionero cinco años e intentó fugarse en cuatro ocasiones. Cervantes era un hombre de fuerte espíritu y altamente motivado. Fue torturado por no traicionar a sus compañeros.

Se pagó rescate por su hermano, pero no hubo dinero suficiente para liberarle a él. Intentaron rescatarle pero fracasaron.

Al fin se pudo liberar a Cervantes pagando los 500 escudos que requería el rescate. Los padres Trinitarios consiguieron la liberación el día 19 de septiembre de 1580. Regresó a España junto con otros cautivos.

Regreso a España:

Cervantes se trasladó a Portugal, donde estaba la corte de Felipe II en aquel momento, para rehacer su vida. Recibió 50 escudos por una misión secreta en Orán y volvió a Lisboa. Después regresó a Madrid. Tuvo una hija reconocida con Ana Villafranca (mujer de un tabernero)

Contrajo matrimonio en 1584 con Catalina de Salazar y Palacios, una joven de menos de veinte años con una corta dote. Este matrimonio fracasó, y a los dos años Cervantes empieza sus largos viajes por Andalucía.

Escribió La Galatea, que fue publicada en Alcalá de Henares en 1585.

Se separó de su esposa sin haber tenido hijos.

Últimos años:

En 1587 viaja a Andalucía como comisario de provisiones de la Armada Invencible. El itinerario que tantas veces recorrió, desde Madrid a Andalucía es el que aparece en la obra Rinconete y Cortadillo.

Se establece en Sevilla como proveedor de las galeras reales y luego como recaudador de impuestos atrasados. Estos empleos le granjearon numerosas disputas y conflictos, puesto que era el encargado de ir por las casas de los deudores.

En 1597 ingresa en prisión, en Sevilla, por la quiebra del banco donde depositaba la recaudación. Supuestamente se había quedado con dinero público. En la cárcel se empieza a fraguar Don Quijote de la Mancha.

En 1604 se marcha a Valladolid, donde estaba la Corte del Rey Felipe III, y publica la primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.

Supuso la creación del género literario de la novela moderna, y tuvo un enorme influjo en siglos posteriores. El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha.

Don Quijote de la Mancha. Miguel de Cervantes.

Don Quijote de la Mancha. Miguel de Cervantes.

Estas dos obras colocan a Cervantes en un lugar de honor en la historia de la literatura.

En 1613, entre las dos partes del Quijote, aparecen las Novelas ejemplares. Una colección que, por sí sola, le habría colocado en un lugar importante de la historia de la literatura.

El viernes 22 de abril de 1616 Miguel de Cervantes fallece en su casa de Madrid. Fue inhumado en el convento de las Trinitarias, según la regla de la Orden Tercera, con el rostro descubierto y vestido con el sayal de los franciscanos. Sus restos fueron dispersados a finales del siglo XVII, durante la reconstrucción del convento.

Monumento a Miguel de Cervantes en Plaza de España (Madrid)

Monumento a Miguel de Cervantes en Plaza de España (Madrid)

Pinchar en el Link de abajo para descargar un PDF con la biografía de Cervantes y algunas imágenes:

Miguel de Cervantes Saavedra biografia con imágenes

Estatua monumento a Miguel de Cervantes.

Estatua monumento a Miguel de Cervantes.

Escuela de español. Cursos de Español en Madrid.

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